viernes, 9 de enero de 2009

De dañar...

Ayer, mientras estaba con marmota, me encontré a una amiga. Se acababa de besar con un chico y yo, obviamente, le señalé mi sorpresa y alegría. Ella, extrañamente, me decía que no iba a querer nada, pues desde su última relación se había puesto una coraza. Tenía miedo a que le hiciesen daño. Entonces, y obviamente de nuevo, le ofrecí mi desaprobación. Seguidamente, hablamos del miedo, y del dolor o daño que te pueden hacer y de aquel que puedes hacer tú. Sin duda, mi postura siempre ha sido (y tengo múltiples motivos para no hacerlo), tirarme a la piscina de cabeza...

Llegué a casa y me puse a escribir esa idea que se nos ocurrió a marmota y a (y que hemos vuelto a comentar esta mañana), de invitar a lola a visitar esta ciudad. Mientras escribía, me vino una cita, que extraje hace un tiempo del libro de correspondencia entre el gran Henry y la sabia Anaïs, que reflexionaba, precisamente sobre el miedo, el dolor, y "nuestro poder" para hacerlo. Ayer, tenía sueño. Hoy, al despertar, tenía ganas de escribir esa cita. Sin duda, es una de las razones por la cual me tiraré a la piscina una y otra vez:

"Mediante una resuelta consideración de su propio yo, uno llega gradualmente a estar tan en harmonía* con el mundo que ya no tiene que pensar en sus obligaciones hacia los demás. Uno deja de pensar en que causa a otro dolor o pena o desilusión porque sus actos y sus palabras llegan a ser tan transparentes que siempre se trasluce la intención de su corazón. El miedo desaparece cuando uno se convence de que no puede hacer nada malo, cuando hace lo que le place porque es lo único que se puede hacer. A menudo pensamos que podemos causar daño con nuestro comportamiento, pero creemos eso sólo porque no tenemos fe suficiente en la inteligencia y la comprensión del otro. Imaginamos que quienes nos admiran o aman lo hacen solamente por nuestras buenas cualidades. Pero la mayoría de las veces la otra persona es completamente consciente de nuestras debilidades y está más preparada para nuestro mal comportamiento de lo que nosotros mismos estamos..."

* “h” añadida por mí, este tarado que copia las citas, jejeje.

HENRY MILLER en ANAÏS NIN Y HENRY MILLER, Una pasión literaria. Correspondencia (1932 - 1953)

2 comentarios:

marmota dijo...

Niño, te he dicho que eres un sol?
Un SOL!

:)

Muás!

closada dijo...

Pues quilla, no me lo has dicho; pero, lo acabas de escribir y es lo mismo. Así que, muchas, pero que muchas gracias, porque tú también eres un Sol.

Un beso muy grande