sábado, 6 de diciembre de 2008

Marta

Salimos de la fiesta de casa de Luz. Bajamos al Bacharach, pero había más gente que en la guerra. No sé porqué carajo estábamos sólo Javi, Cristina, una quillita sin nombre y yo... Me giré y le dije: - "Bueno, soy Christian, porque si vamos a estar en el mismo grupo de gente..." Su nombre era Marta.

Al llegar Jaime, descendimos las escaleras de la Casa Magnética. Mi cabeza empezó a rular. Una idea se me había metido en la cabeza y, entonces, o la sacaba o reventaba. Pero... ¿Cómo? ¿Cómo carajo se lo preguntaba? Me aferré a la valentía de quien sabe que puede haber un no por respuesta, pero que, al menos, se queda tranquilo por quitarse ese continuo rum-rum de la cabeza.

- "Oye, ¿tú eres Marta... Marmota?"

Su cara cambió de repente. Su rostro reflejó la sorpresa.

- "¿Cómo lo sabes?"

El suspense, la duda, las explicaciones que no llegaban, envolvían el ambiente. Hasta que, al final, llegó ese esperado mini relato del Blog, los comentarios, los encuentros de nuevas bitácoras y, entre éstas, la de ella. El interés provocado con sus lecturas... Y, en ella, la ilusión que, sin duda, mostraba con mucho más desparpajo que servidor. Tal como le señalé, desde ese momento, era más cercana y, realmente, me resulto la mar de agradable y simpática.

De nuevo, estaba ante unos de esos encuentros míos. En esta ocasión un encuentro con esa presencia que estaba al otro lado de la pantalla y que, ante mis ojos, se convertía en una quillica bien majica con la que poder hablar, sonreír, interactuar... La ilusión estaba por dentro, y no poca, la verdad.

Así que, bueno, aunque sea una pendejada, he de dedicarle una canción. Y como, mientras escribo, estoy escuchando a Los Brujos, otro de esos grupos que están acá, dentro, sintiendo, permaneciendo desde hace años en mi caja de música mental, allá va Cielo rojo en mi habitación:


3 comentarios:

marmota dijo...

Joooooo, me voy a emocionar!

:)

closada dijo...

Buah! Mírala, que maja... jajajaja. Es que me lo pasé muy bien, la verdad. Obviamente, merecía la entrada.

Besicos

Leónidas Kowalski de Arimatea dijo...

Y es que además la quillica está buenísima, que todo hay que decirlo.