martes, 7 de abril de 2009

Adornando la Primavera

Ayer, desperté y una lectura y mensaje internauta me hacían inmensamente feliz. Los nervios y el corazón en la mano, me llevaron hasta la placita de barrio que, acogedora ella, aguardaba nuestro encuentro.

Ayer, desperté y caminar a su lado me hacía inmensamente feliz. Marchamos hasta nuestro destino entre risas, chorradas, bailes rumberos y múltiples guasas, que hacían sentir que la danza harmoniosa estaba allí.

Ayer, desperté y, por muchas vainas que me hicieran, seguiría inmensamente feliz. Pedaleé veloz en mi velocípedo y un inesperado "plantón" hizo que el humo empezase a salir por mis orejas. Pero, recordé mi despertar frente a la pantalla y mi caminar acompañado por la más hermosa dama y ¡qué carajo! me sentía inmensamente feliz.

Ayer, desperté y llegar a casa y leer un mensaje internauta me hizo inmensamente feliz. Navegué entre vínculos y la ilusión de obtener mi preciada sorpresa. Por fin, ante mi, una nueva-antigua banda sonora volvía a golpear suavemente la imaginería del corazón.

Así que, por el baile, gracias mil. Anochece y no podía dejar de escribir sobre el maravilloso presente que recibí ayer.

1 comentario:

El Baile del Milano (Jesús) dijo...

Ven a vernos cuando quieras, no tenemos otra distracción que adornar la Primavera... y pintar tu realidad