miércoles, 7 de octubre de 2009

Ketchup especial

Fuimos a ver la última película de Woody. Al salir, se comentó la posibilidad de ir a tomar un bocadillo y, finalmente, optamos por ir a una hamburguesería no muy lejana de donde nos encontrábamos. Después de observar como marmota se pedía una hamburguesa con queso (tomate, cebolla y pepinillo), sin cebolla y pepinillo (tenía que ponerlo, quilla), salí a hablar con Marta por teléfono. Al entrar, ya tenía mi hamburguesa en la mesa, así que cogí la mostaza, eché un chorrillo dibujando una espiral y, seguidamente, tomé el ketchup entre mis manos.

- "No, espera, tienes que probar el ketchup especial..."

Me explicaron una extraña historia de que tenía que pedirlo en la barra. Era un ketchup picante y, obviamente, al oír esa palabra, mi mente dejó de trabajar y empecé a salivar como un pendejo. Sólo podía pensar y preguntar sobre su sabor, si era muy picante o poco, si tenía algún gusto especial... yo que sé. Finalmente, después de imaginarme un sabor picante exquisito, me levanté y me dirigí a la barra. Había salivado lo suficiente como para sólo poder tener ese más inmediato propósito en mi vida.

- "Perdona... eh... tienes el ketchup..."

Y mientras pronunciaba las palabras, la quillita, sonriente, asía un bote blanco de ketchup. Apuntó hacia mí y un chorro rojo salió disparado hacia mi camiseta. ¡Era falso! Una goma elástica rojiza volvía hacia su envase. Grité divertido por el susto, y grité, también con humor, a mis compañeros/as de mesa sobre su crueldad extrema. ¡Jugar con un sabor picante conmigo! Sin duda, tienen al demonio en el cuerpo... Les increpé entre las risas y el alboroto, entre la demencia absoluta y el conocimiento de que me la habían jugado pero bien.

La verdad es que me lo pasé súper bien allá, tomando nuestra guarrilla cena rebosante de colesterol (más de una vez al mes me niego, que lo sepan). Aunque, nunca podré olvidar su crueldad sin límites... jajajaja. ¡Maleantes!

1 comentario:

marmota dijo...

jajajajajaja
Ay, me acuerdo y se me saltan las lágrimas!