Nuestra cultura extrovertida, al negar la necesidad de intimar con nosotros mismos, destruye la posibilidad de intimidad con los demás. […]
La falta de intimidad con uno mismo y, por consiguiente con los demás, es lo que creó la gente más solitaria y más alienada del mundo.
La falta de intimidad con uno mismo y, por consiguiente con los demás, es lo que creó la gente más solitaria y más alienada del mundo.
ANAÏS NIN, Ser mujer (In favor of the sensitive man and other essays)
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