jueves, 21 de enero de 2010

Sorpresa en el currele

Llegué el otro día al trabajo. En nuestro casillero, un sobre cerrado con letras azules que explicaban: "Para los monitores de El Dado". Al llegar arriba, ya en el despacho, saqué el contenido del sobre y, al verlo, se me abrieron los ojos como platos. Había un montón de dibujos con frases escritas por detrás en las que diferentes niños/as contaban que era lo que más les había gustado de su visita a El Dado. Además, una carta hacía referencia a la visita que nos habían hecho los/as chicos/as de 1º de primaria del Colegio Escuelas Pías de Santa Engracia y, en ella, aparecía el enlace a su Eslabón Digital, sitio donde habían colgado su visita a El Dado.

Así que, me he metido a cotillear y ¡carajo! allá estoy, en el currele, jugando a Los monos locos, dirigiendo los turnos del futbolín... Sólo faltan mis compis, que no se les ve por ningún lado ¡cachis la mar!

Dejo también el enlace acá

martes, 19 de enero de 2010

Cita

A nuestro alrededor no hay exaltación, sino excitación, prisa y acción en lugar de profundidad, humor en lugar de sentimientos.

ANAÏS NIN, Diario III (1939 - 1944)

Concentración en apoyo a Fethi

Simplemente, voy a adaptar el texto de la Red de Apoyo a sin papeles de Aragón.

Fethi Garib, compañero de la Red de Apoyo a Sin Papeles de Zaragoza, fue detenido ayer día 18 de enero de 2010 a las 12 de la mañana
.

Fethi es uno de los fundadores de la Red, y ha participado activamente en ella durante este tiempo. Fethi es artesano e idealista, y soñaba con encontrar en España la libertad que no había encontrado en su país de origen.

Fethi acababa de regresar de Alicante, donde había pasado un tiempo buscando mayores oportunidades. Llevaba varios años en España a la espera de poder regularizar su situación a través del arraigo de tres años en España. Todas sus oportunidades se ven en estos momentos truncadas: fue detenido ayer por la mañana por no tener papeles y espera su expulsión en las próximas horas. Este procedimiento de urgencia no debería aplicarse en su caso, siendo una persona con demostrado arraigo en la ciudad y con una amplia red social capaz de apoyarle en los momentos de dificultad.

PARA DEMOSTRAR NUESTRO APOYO A FETHI, DENUNCIAR SU SITUACIÓN Y EVITAR SU INMINENTE EXPULSIÓN, ACUDE HOY, 19 DE ENERO, A LAS 19H A LA PUERTA DE LA COMISARÍA DEL Pº Mª AGUSTÍN.

Fethi es uno de los protagonistas del documental Segundas fronteras de Pablo Ballarin

lunes, 18 de enero de 2010

Concursico del año nuevo: pista 03

Les diré que no es una obra española. Por eso, no sé si la palabra Granada les acercará a la solución o les despistará un poco...

Sidonie en la Sala Oasis. "Creo que me voy a hacer indie"

Imagen extraída de: http://userserve-ak.last.fm/serve/_/30762309/Sidonie.jpg

Particularmente, la sala Oasis es un sitio que no me gusta mucho para los conciertos. Como sala es preciosa y, seguramente, debe ser un lujo tocar en un recinto tan bonito. Sin embargo, para el espectador presenta más de algún inconveniente: por un lado, la excesiva cantidad de gente que puede entrar (cuando el aforo está completo, es realmente agobiante), y por otro, la malísima acústica que tiene cuando te alejas del escenario (si estás más allá de las columnas es como, exagerando un poco, "escuchar un radiocasete"). Así que, cuando me enteré de que tocaba Sidonie en Zaragoza, me di una alegría tremenda; sin embargo, al saber que era en la Oasis, despertaba en mí cierto recelo hacia las comodidades como espectador. A pesar de ello, no pude resistir la tentación de volver a presenciar un conciertico de esta banda catalana, a la que, por diversas razones, no había podido ver desde que dejaron de hacer discos en inglés.

Poco después de la hora programada salieron al escenario y, sólo con ver la respuesta del público, ya se podía entrever que sería un concierto en que la gente, totalmente entregada, apoyaría a un grupo al que también se le veía con ganas de pasárselo bien. Iban a presentar su último disco: El incendio, un disco mucho más alegre y popero, y que se aleja mucho de lo que era el primer sonido de Sidonie (cuando cantaban en inglés, bien cargados de tintes sesenteros) e, incluso, de sus discos predecesores en castellano. Supongo que, precisamente, era eso lo que querían hacer: incendiar la sala. Así que con "Nuestro baile de Viernes", previo un "¡buenas noches Zaragoza!", comenzaba una de esas noches en las que lo único que puedes hacer es dejarte llevar y disfrutar de lo lindo.

Había ganas por ambas partes. El publico, entregado; ellos, pasándolo bien y con ganas de demostrarlo... y llegó Giraluna (esa canción que me resulta tan preciosa), con Marc caminando entre la gente sentada, como pequeños giralunas sembrados en la penumbra que ofertaban los focos.

A continuación "...me salen rosas de la boca, cuando me preguntan por ti...", y no puedo evitar sonreír. Bueno, sonreír, y seguir cantando y bailando, hasta que, un par de temas más tarde, Jesús coge el shitar y me dejo llevar por la psicodelia de esa inolvidable "Sidonie goes to Varasani". ¡Brutal! ¡Carajo, cómo me gusta esa canción! Quedo pensativo y, obviamente, mi cabeza me retrotrae a la ocasión en que los vi en el Centro Cívico Delicias y cómo disfruté también en aquella ocasión. Pero, enseguida salgo de mis pensamientos. "Un día más en la vida" termina por asentar lo que se intuía desde el principio: la total implicación entre Sidonie y el público de la Oasis, coreando al unísono las enmudecidas frases que nos daba la ausencia de Miri Ros.

Antes de que llegara "El Adiós", precedida por "Fascinado", volvieron a ofrecernos temas de sus primeros discos: "Feelin´ Down 01" y "On the Sofa". "Ahora que se oyen junto con las nuevas canciones, se aprecia mucho más el cambio que han dado", pensé. Obviamente, eso hace que el público asistente también haya variado. "Es un disco para chicas", dice Mariángeles en alusión a este tema. Sí, hay mucha más variedad de gente, con quillos y quillas que difícilmente habría imaginado que escuchasen a Sidonie. Y, realmente, me parece estupendo. Dudo mucho que, sin esta gente, estas personas que se han visto atraídas por El incendio, se hubiesen coreado y cantado tan enérgicamente las canciones que iban ofreciéndonos durante la velada.

Al regresar, los recuerdos del viaje a Carcassone hacen su aparición mientras suena la "Costa Azul", para, seguidamente arrasar al personal con la potencia de "El incendio" y dejarnos hechos trizas, auténticas cenizas, con el apoteósico final de la locura propiciada en "Sidonie goes to Moog".

Salí del concierto con la sensación de haber presenciado un gran directo. Sí, se despistaron en algún momento tocando en tonos diferentes; sí, tocaron algún acorde donde no iba; sí, se les fue la pinza en más de una ocasión ¡Y qué! Menos mal... aún quedan grandes retazos de aquellos quillos de Sidonie que salían pasadísimos, como ahora, al escenario. Difícilmente podremos ver a uno de ellos disfrazado de Oso por el escenario (como aquella ocasión en que los vi en Barcelona), o dando azotes en el culo en dirección a los asistentes. Pero sí que nos queda, por ahora, poder seguir viéndolos con las ganas disfrutar (cagándola, musicalmente hablando, si hace falta), para transmitirnos que lo están (y lo estamos), pasando realmente bien, que no es poco.


domingo, 17 de enero de 2010

Guerra y paz en el Siglo XXI.

Así se llama el último libro que me he leído, del historiador Eric Hobsbawm. En realidad, es una recopilación de ensayos y conferencias (nueve en total) que, bajo este nombre tan tolstoiano (para la edición en castellano), va acercándonos a diferentes temas:

Por un lado, el nuevo imperialismo de los Estados Unidos, con la búsqueda de imponer su control en todo el mundo, algo que no sólo provoca rechazo social en todo el mundo, sino también mayor inestabilidad.

Asimismo, nos habla de la pérdida de poder del Estado-Nación en el mundo globalizado. Comenta cómo la pérdida del control en las transacciones internacionales y el poder adquirido por las corporaciones multinacionales limita a los gobiernos, perdiendo éstos así la capacidad de determinar el rumbo de la política y la economía.

Por otra parte, nos adentra en la noción de nacionalismo y cómo el Estado pierde fuerza y se ha debilitado socialmente, en una época en la que cada vez se privatizan más servicios y toma mayor fuerza el libre mercado, convirtiendo al ciudadano en un mero consumidor.

Además, señala algunos de los efectos de la globalización, que agranda las diferencias en el mundo, aumentando también las migraciones y, con ello, el racismo y la xenofobia.

Finalmente, recordándonos el aumento de la violencia, no se olvida del terrorismo. Ataca la fuerte irresponsabilidad por parte de los gobiernos de hablar de "guerra al terrorismo" y ese afán por crear un miedo irracional en la población, algo a lo que ayudan los medios de comunicación, y que precisamente consiguen dar lo que los terroristas quieren tener: publicidad.

Sin duda, un libro muy interesante y de fácil lectura que nos advierte de las posibles consecuencias que puede traer consigo el actual mundo capitalista globalizado.