Marché a ver a Cuco, Raka y Marta. No obstante, ya terminaban su cita. Marta estaba un poco "plof". Yo llegué cargadito de energías. La tomé con mis manos y con unos meneos comencé el traspaso de energías. Poco a poco, mientras caminábamos, se iba recuperando. Así, llegamos hasta la Plaza españa. El juego de confianza, los bailes, los brincos y los gritos de diversión, demostraban que el traspaso energético había tenido éxito. La mayoría de las personas de la marquesina del bus con la cabeza girada, mirando asombrados nuestro momento de euforia, confirmaban que el traspaso energético había tenido éxito.
Mientras se alejaba, caminé alegre por las calles de la urbe hacia el mío hogar...
Mientras se alejaba, caminé alegre por las calles de la urbe hacia el mío hogar...
"la energía se transforma"

