Segunda parte de "ESTÁ PASANDO": Poética historia basada en hechos reales. Cerca de nuestro hogar, al otro lado del océano, en el Norte o en el Sur, desgraciadamente: está pasando.
jueves, 7 de febrero de 2013
miércoles, 30 de enero de 2013
Está pasando
Preciosa historia basada en hechos reales. Cerca de nuestro hogar, al otro lado del océano en el Norte o en el Sur... desgraciadamente: Está pasando...
sábado, 5 de enero de 2013
miércoles, 28 de noviembre de 2012
Vacaciones de verano: Cartagena de Indias (parte I)
29 de Agosto de 2011
Llegamos a Cartagena después de 12 horas de viaje. Para este largo recorrido habíamos decidido elegir una compañía bastante más lujosa que las anteriores (aunque sin pasarse), puesto que iba a ser mucho rato el que íbamos a estar en el camino. Viajamos con Unitransco, perteneciente a Expreso Brasilia, a un precio de 108.000 COL.
El hotel que reservamos por Internet, Hostel Marlin, está en Getsemaní, bien lejos del terminal de autobuses; pero, en puro centrito de Cartagena. Podríamos decir que sería como el arrabal de la antigua ciudad, pues está situado justo al lado de la zona amurallada. El recorrido en el taxi es largo, con trancones y algún choque de coches incluido en el paquete. El precio acordado (fuimos con un guiri al que ofrecimos que se montase con nosotros para repartirnos el coste), fue de 12.000 COL.
Hostel Marlin: 3 noches por 57,24 € (precio en euros porque así aparecía en Internet), por habitación doble.
Hostel Marlin: 3 noches por 57,24 € (precio en euros porque así aparecía en Internet), por habitación doble.
Nada más llegar, una ducha y a visitar el centro histórico de la ciudad. Allá, hace mucho calor, razón por la que, a pesar de la ducha, si sumamos el cansancio, Marta no pudo disfrutar de sus calles llenas de color. Era el día de aclimatarse al duro calor y humedad de Cartagena, así que, después de recorrer sus calles y almorzar, marchamos a descansar.
Allá, retomamos la tradición de cena con bocatas del Éxito y visionado de Yo me llamo y, seguidamente, El secretario, puesto que las pateadas y el calor diario te dejan bien cansado a horas no muy tardías.
martes, 13 de noviembre de 2012
Festival de las grullas
Me dijo mi amor que la llegada de las grullas era un acontecimiento que teníamos que visualizar juntos.
Aprovechamos que estaba el Festival de las grullas para poder vivir ese momento acompañados.
El discurrir de tan maravilloso espectáculo es de extremada belleza.
A veces pienso que las personas se han olvidado de que la naturaleza es el más preciado museo que tenemos. No hay paredes, ni hay obras hechas por el ser humano. Pero, difícilmente, el arte nos llevará nunca a una contemplación tan sublime.
Gracias
martes, 6 de noviembre de 2012
Vacaciones de verano: Medellín (parte 03)
28 de Agosto de 2011
Marchamos a la Biblioteca de España pensando que será un conjunto urbanístico y arquitectónico donde poder pasar la mañana. Así que, cogimos el metro y, haciendo transbordo, el metro-cable.
Comienza la ascensión por el aire y, desde las alturas, podemos divisar, a medida que pasamos sobre los edificios, otra Medellín. Casas hacinadas y castigadas por la tormenta del día anterior ofrecen la sensación de pobreza. Veo gente arreglando sus tejados, que utiliza piedras y ladrillos para que no se levanten. Sin duda, esto no es un Medellín para “gringos”.
Bajamos y la zona es un poquito mejor de lo que hemos estado viendo durante el trayecto; pero, no mucho. Allá “hay barro”, no cabe ninguna duda. Somos los únicos “gringos” de la zona y, para colmo, la biblioteca está cerrada. Ésta consta tan solo de dos edificios y un mini mirador. Vamos, que realmente está muy alejada de la idea original que rondaba por mi cabeza. No obstante, había merecido la pena caminar por esta otra Medellín.
Es curioso que el metro-cable cueste sólo 1.500 COL y que, además, vaya junto con el billete del metro. No sé lo que costaría en Zaragoza (acá llamado telecabina), pero seguro que más de 5 €. Bueno, lo acabo de mirar. Costaba, nada más y nada menos que… ¡9 €! El precio de adulto de ida y vuelta. ¡Hay que joderse!
Regresamos al centro. Ese día había menos gente y pudimos disfrutar más del urbanismo de esa zona. De nuevo, decidimos almorzar por allá, puesto que, por la tarde, tomaremos el autobús a Cartagena de Indias.
En el autobús, nos ponen Transformers ¡Qué película más mala, por favor! Y dicen que es la mejor de las tres… ¡buuuf!
martes, 30 de octubre de 2012
Vacaciones de verano: Visita Piedra del Peñol
27 de Agosto de 2011
Su colorido y los zócalos, con motivos realizados de manera muy infantil, con diseños de trenes o caballos, le dan el aspecto de un gran poblado pensado para el disfrute de los niños; pero, sin perder el buen gusto y el atractivo para los ojos que divisen esta apacible y, al menos ese día, tranquila villa.
Había merecido muchísimo la pena este viajecito de dos horas de ida y otras dos de vuelta.
Madrugamos para ir a sacar platita (en Medellín, el banco en que me chingan está en menos sitios), y así marchar cuanto antes a Guatapé, conocido como el pueblo de los zócalos. Guatapé es un pueblo precioso, lleno de colorido y construcciones que bien podrían encontrarse en ese pueblecito paisa de Medellín, pero mucho más bonitas. Y, sobre todo, reales.
En la Plaza de Guatapé
Su colorido y los zócalos, con motivos realizados de manera muy infantil, con diseños de trenes o caballos, le dan el aspecto de un gran poblado pensado para el disfrute de los niños; pero, sin perder el buen gusto y el atractivo para los ojos que divisen esta apacible y, al menos ese día, tranquila villa.
Una calle de Guatapé con sus coloridos zócalos.
Allá, por fin, y como no podía ser de otra manera, nos comimos una deliciosa bandeja paisa. ¡Brutal! Todos los alimentos requetebuenos para una bandeja que aún retenemos en nuestra memoria.
Con las bandejas paisas... ¡yuuuum!
Para ir al famoso Peñón de Guatapé o Piedra del Peñol hay varias posibilidades: moto-chiva, por unos 10.000 COL; esperar al colectivo (2.000 COL); o tomar un chiverito, que nos salió por solo 1.400 COL. Las moto-chivas suben hasta la entrada al Peñol, mientras que el chiverito te deja en la carretera, con lo que hay que realizar un ascenso de unos 800 metros hasta las escaleras de la imponente roca de granito. Así que, al descender del chiverito, obviamente, ya hay alguien que te ofrecerá transporte.
El Peñol
A nosotros nos tocó la insistencia de un hombre que nos ofrecía el transporte en caballo, quien iba rebajando el precio a medida que nos negábamos a su insistencia. Finalmente, nos llegó a pedir la irrisoria cifra de 2000 COL por su servicio. La respuesta fue un “no” rotundo. A nosotros nos gusta caminar y, además, esos caballos estaban escuálidos y, entre risas, dudábamos si llegaríamos montados en ellos hasta arriba.
El Peñol
La entrada cuesta 8.000 COL y, nada más pasar la ruletilla de ingreso, ya comienza el ascenso de unas escaleras que suben 200 metros. Unas de subida y otras de bajada se entrecruzan formando una especie de visión laberíntica como la que aparece en algunas películas.
La vista es espectacular. Una inmensa extensión de agua e isletas conforman una magnífica panorámica. Es como asomarse a un acantilado y divisar un mar en que se diseminan islas llenas de vegetación. El borde de las tierras al llegar al agua crea preciosos contornos y, de fondo, las montañas, majestuosos ellas, le dan un cierto aire irreal.
Espectaculares vistas desde El Peñol
Había merecido muchísimo la pena este viajecito de dos horas de ida y otras dos de vuelta.
El colectivo de regreso, al llegar la noche, se encendió en su interior. Luces rojas recorrían el techo por encima de los asientos y la imagen de la Virgen del Carmen sita en la cabina del conductor quedaba enfatizada por una luz azul celeste que resplandecía a su alrededor.
Para la noche una horrible ensalada, pero al menos ensalada, en Marta Puntico.
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