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miércoles, 28 de noviembre de 2012

Vacaciones de verano: Cartagena de Indias (parte I)


29 de Agosto de 2011
Llegamos a Cartagena después de 12 horas de viaje. Para este largo recorrido habíamos decidido elegir una compañía bastante más lujosa que las anteriores (aunque sin pasarse), puesto que iba a ser mucho rato el que íbamos a estar en el camino. Viajamos con Unitransco, perteneciente a Expreso Brasilia, a un precio de 108.000 COL.

El hotel que reservamos por Internet, Hostel Marlin, está en Getsemaní, bien lejos del terminal de autobuses; pero, en puro centrito de Cartagena. Podríamos decir que sería como el arrabal de la antigua ciudad, pues está situado justo al lado de la zona amurallada. El recorrido en el taxi es largo, con trancones y algún choque de coches incluido en el paquete. El precio acordado (fuimos con un guiri al que ofrecimos que se montase con nosotros para repartirnos el coste), fue de 12.000 COL.

Hostel Marlin: 3 noches por 57,24 € (precio en euros porque así aparecía en Internet), por habitación doble.


Nada más llegar, una ducha y a visitar el centro histórico de la ciudad. Allá, hace mucho calor, razón por la que, a pesar de la ducha, si sumamos el cansancio, Marta no pudo disfrutar de sus calles llenas de color. Era el día de aclimatarse al duro calor y humedad de Cartagena, así que, después de recorrer sus calles y almorzar, marchamos a descansar.


Allá, retomamos la tradición de cena con bocatas del Éxito y visionado de Yo me llamo y, seguidamente, El secretario, puesto que las pateadas y el calor diario te dejan bien cansado a horas no muy tardías.

martes, 6 de noviembre de 2012

Vacaciones de verano: Medellín (parte 03)



28 de Agosto de 2011

Marchamos a la Biblioteca de España pensando que será un conjunto urbanístico y arquitectónico donde poder pasar la mañana. Así que, cogimos el metro y, haciendo transbordo, el metro-cable.

Comienza la ascensión por el aire y, desde las alturas, podemos divisar, a medida que pasamos sobre los edificios, otra Medellín. Casas hacinadas y castigadas por la tormenta del día anterior ofrecen la sensación de pobreza. Veo gente arreglando sus tejados, que utiliza piedras y ladrillos para que no se levanten. Sin duda, esto no es un Medellín para “gringos”.

Bajamos y la zona es un poquito mejor de lo que hemos estado viendo durante el trayecto; pero, no mucho. Allá “hay barro”, no cabe ninguna duda. Somos los únicos “gringos” de la zona y, para colmo, la biblioteca está cerrada. Ésta consta tan solo de dos edificios y un mini mirador. Vamos, que realmente está muy alejada de la idea original que rondaba por mi cabeza. No obstante, había merecido la pena caminar por esta otra Medellín.

Es curioso que el metro-cable cueste sólo 1.500 COL y que, además, vaya junto con el billete del metro. No sé lo que costaría en Zaragoza (acá llamado telecabina), pero seguro que más de 5 €. Bueno, lo acabo de mirar. Costaba, nada más y nada menos que… ¡9 €! El precio de adulto de ida y vuelta. ¡Hay que joderse!


Regresamos al centro. Ese día había menos gente y pudimos disfrutar más del urbanismo de esa zona. De nuevo, decidimos almorzar por allá, puesto que, por la tarde, tomaremos el autobús a Cartagena de Indias.

En el autobús, nos ponen Transformers ¡Qué película más mala, por favor! Y dicen que es la mejor de las tres… ¡buuuf!

martes, 30 de octubre de 2012

Vacaciones de verano: Visita Piedra del Peñol

27 de Agosto de 2011

Madrugamos para ir a sacar platita (en Medellín, el banco en que me chingan está en menos sitios), y así marchar cuanto antes a Guatapé, conocido como el pueblo de los zócalos. Guatapé es un pueblo precioso, lleno de colorido y construcciones que bien podrían encontrarse en ese pueblecito paisa de Medellín, pero mucho más bonitas. Y, sobre todo, reales.


En la Plaza de Guatapé

Su colorido y los zócalos, con motivos realizados de manera muy infantil, con diseños de trenes o caballos, le dan el aspecto de un gran poblado pensado para el disfrute de los niños; pero, sin perder el buen gusto y el atractivo para los ojos que divisen esta apacible y, al menos ese día, tranquila villa.


Una calle de Guatapé con sus coloridos zócalos.


Allá, por fin, y como no podía ser de otra manera, nos comimos una deliciosa bandeja paisa. ¡Brutal! Todos los alimentos requetebuenos para una bandeja que aún retenemos en nuestra memoria.

Con las bandejas paisas... ¡yuuuum!

Para ir al famoso Peñón de Guatapé o Piedra del Peñol hay varias posibilidades: moto-chiva, por unos 10.000 COL; esperar al colectivo (2.000 COL); o tomar un chiverito, que nos salió por solo 1.400 COL. Las moto-chivas suben hasta la entrada al Peñol, mientras que el chiverito te deja en la carretera, con lo que hay que realizar un ascenso de unos 800 metros hasta las escaleras de la imponente roca de granito. Así que, al descender del chiverito, obviamente, ya hay alguien que te ofrecerá transporte.


 El Peñol


A nosotros nos tocó la insistencia de un hombre que nos ofrecía el transporte en caballo, quien iba rebajando el precio a medida que nos negábamos a su insistencia. Finalmente, nos llegó a pedir la irrisoria cifra de 2000 COL por su servicio. La respuesta fue un “no” rotundo. A nosotros nos gusta caminar y, además, esos caballos estaban escuálidos y, entre risas, dudábamos si llegaríamos montados en ellos hasta arriba.

El Peñol


La entrada cuesta 8.000 COL y, nada más pasar la ruletilla de ingreso, ya comienza el ascenso de unas escaleras que suben 200 metros. Unas de subida y otras de bajada se entrecruzan formando una especie de visión laberíntica como la que aparece en algunas películas.


La vista es espectacular. Una inmensa extensión de agua e isletas conforman una magnífica panorámica. Es como asomarse a un acantilado y divisar un mar en que se diseminan islas llenas de vegetación. El borde de las tierras al llegar al agua crea preciosos contornos y, de fondo, las montañas, majestuosos ellas, le dan un cierto aire irreal.

 Espectaculares vistas desde El Peñol

Había merecido muchísimo la pena este viajecito de dos horas de ida y otras dos de vuelta.

El colectivo de regreso, al llegar la noche, se encendió en su interior. Luces rojas recorrían el techo por encima de los asientos y la imagen de la Virgen del Carmen sita en la cabina del conductor quedaba enfatizada por una luz azul celeste que resplandecía a su alrededor.

Para la noche una horrible ensalada, pero al menos ensalada, en Marta Puntico.

martes, 11 de septiembre de 2012

Vacances de Verano: Medellín (parte 01)


Plaza Botero (Medellín)

Se acumula la tarea y aún seguimos en el verano anterior. Mal plan, claro que sí. Pero, bueno, ya iremos recuperando terreno:

26 de Agosto de 2011
Madrugamos para poder visitar diferentes partes de la ciudad. Medellín tiene pinta de ser una ciudad alargada, con una disposición longitudinal que se ensancha, sobre todo, con las construcciones que se apilan sobre las laderas de las montañas. Por esta razón, la línea de metro recorre y comunica los principales puntos de la ciudad.

En el metro... Maravilloso cartel de "Yo me llamo", nuestro programa favorito

El Jardín Botánico, de acceso gratuito, es una auténtica maravilla. Posee su pequeña selva tropical; su zona de palmas; el departamento de plantas del desierto; plantas insectívoras, medicinales, aromáticas... Un sinfín de especies entre las que corretean ardillas, vuelan coloridos pajarillos e, incluso, descansa majestuosa una iguana.

Tomando la Cra. 52, pronto se llega al centro, con la Plaza Botero, el Parque del Berrío, la biblioteca, etc. Y, además, a dos cuadras, la calle Junín, en la que hay innumerables comercios y en cuyos aledaños se sitúa una especie de rastro.

En la plaza Botero

Pasada la zona de la Biblioteca, toca comer. Copioso menú a 5000 COL para reponer energías y proseguir el camino hacia el Pueblito Paisa, ubicado en El Cerro. El ascenso bajo el calor sofocante lleva consigo la esperanza de llegar arriba y obtener la recompensa. Mas, al divisar el enclave hasta el que hemos acudido, queda patente cierta desilusión: una placita en la que se ha reconstruido un pueblo tradicional paisa. Vamos, una especie de centro de interpretación a base de construcciones, alrededor de una plaza, con su iglesia, barbería, droguería, etc. Todo ello muy turístico y, a pesar de ser bonito, un poco chorrón para semejante ascenso.

 Vista del Pueblito Paisa

Nada, después de un día ajetreado, nuestro paladar ya está predispuesto a que esa noche toque pizza... 

martes, 26 de junio de 2012

Vacaciones de verano: Armenia - Medellín

 
25 de Agosto: Viaje a Medellín
 
Empresa Arauca: 30:000 COL
 
El trayecto transcurre por plena cordillera, por lo que los paisajes son increíbles. Pero... ¡¡¡Viajamos sin aire acondicionado!!! El calor es insoportable. Gente desesperada girando los pitorricos por donde sale el aire, los pitorricos de la luz (por si acaso son los del aire), gente sin camiseta... ¡Es horrible!
 
El trayecto, además, es un poco extraño. En primer lugar, nos detuvimos media hora, sin bajar del autobús en Pereira y luego, fuimos de tirón, sin parar ni una sola vez, ni siquiera para almorzar, hasta Medellín. De hecho, el conductor paró en un lugar de la carretera donde, de repente, se acercó corriendo un quillo de un restaurante con una bolsa de papel y una gaseosa. Sí, como bien han imaginado, era el almuerzo del conductor. ¡Hideputa el tío! Para él sí que hay papeo, mientras que los demás quedamos desnutridos hasta Medellín. Obviamente, llegamos hambrientos. Así que, nada más bajar del autobús, almorzamos un plato del día por 6000 COL y, desde allá, tomamos un taxi hasta el Hostel Arupo.
 
El taxista era un tipo requetemajo. Como no sabía muy bien cómo llegar hasta la puerta del mismito hostel, de vez en cuando se bajaba del taxi y preguntaba a la gente. Jajajaja, era tremendo. Pero, bueno, al final conseguimos llegar sin dar ninguna vuelta y la que sería nuestra morada durante nuestra estancia en Medellín tenía muy buena pinta: acogedora y a buen precio. Esta sita en El Poblado, una zona de pijerío total y llena de "gringos" en la que se encuentra la famosa Plaza Lleras de la Zona Rosa.

Marta Puntico
 
Al suponer que los precios para comer por esa zona serían elevadísimos, nuestros pasos se dirigieron a La Calle 10, bastante más barata.Finalmente, acabamos en Marta Puntico, en cuya puerta hay un dibujo gigante de una mujer rubia que me recuerda a Dolly Parton. Un perrito caliente del tamaño de un elefante y a dormir...


 Gigante perrito caliente
 
El Arupo Hostel. 70.000 COL x día una habitación para dos.

miércoles, 20 de junio de 2012

Vacaciones de verano: Seguimos visitando el Departamento del Quindío

24 de Agosto:

Es el día del canotaje, una especie de rafting muy, muy, suave, aunque pasando por algunos rápidos molones. Es decir, no es un rafting al uso, concebido como “deporte extremo”; sino, más bien, un descenso por un río con cierta corriente y algunos rápidos, dentro de un paisaje precioso en el que, además, hay un par de sitios donde se puede parar a dar un bañito.

Canotaje Trilly Rafting
Descenso de 1 hora aproximada = 30000 COL

Desde Armenia, el tiquete hasta Barragán (bus hacia Caicedonia), cuesta 3500 COL. Cuando llegas, la empresa Trilly Rafting se encuentra en un chamizo de madera y bambúes que parece que se va a caer a cachos. Todo es muy cutrecico; pero, la gente es muy, pero que muy, amable.

Una instantánea del descenso

Si quieres tener fotografías del descenso, la cámara se la puedes dar a un “pelao” que, a medida que vas descendiendo el río, se va colocando en sitios estratégicos para ir tomando foticos. Y quien lleva la barca es un chaval jovencico muy atento y se nota que se ha criado en la zona, pues se sabe el río de “pe a pa”

Barragán – Armenia – Salento

De nuevo, el precio del tiquete de Armenia a Salento nos sale por 3500 COL. Llegamos allá justito a la hora del almuerzo, así que vamos al restaurante de un guía que conocimos en RECUCA: Restaurante El del Afán. Tenemos bastante hambre, como no, y elegimos, para la ocasión, trucha al ajillo y carne asada. La presentación es muy buena, pues la comida está encima de hojas de congo, sobre la que se sitúa el arroz, la ensaladita, el patacón gigante y, finalmente, la trucha o la carne. Para los precios de acá, no es excesivamente caro, ni mucho menos.

Salento es un pueblo turístico y eso se nota en sus calles, sobre todo, en La Calle Real, con sus casitas bien restauradas de vivos colores y en las que hay infinidad de tiendas de artesanía, cafés y restaurantes.

Los Willys que se dirigen al Valle de Cocora salen cada dos horas: 08:00 – 10:00 – 12:00 – 14:00 y 16:00 horas, y el regreso del último es a las 17:00 horas (18:00 si es fin de semana y/o festivo). El tiquete cuesta 3000 COL.

Montados en el willys

En este medio de transporte sube toda la gente que puede. En nuestro trayecto, íbamos 12 personas (tres de ellas en la parrilla que sobresale del coche), lo cual es bastante divertido. En unos 25 minutos estás en Cocora y, sólo por el trayecto en Willys hasta allá, ya merece la pena subir.

Vista del Valle de Cocora

Cocora es un lugar impresionante. Mires donde mires te maravilla, con esas palmas de cera tan esbeltas y alargadas, con la bruma al fondo y las imponentes montañas… Sin duda, es uno de los parajes más bonitos que vimos.

Las famosas palmas de cera, árbol nacional de Colombia, en el Valle de Cocora

Por cierto, desde nuestra llegada a Armenia, ya habíamos convertido en tradición ver por la noche Yo me llamo y, seguidamente, El secretario.

viernes, 8 de junio de 2012

Vacaciones de verano: un día en RECUCA

 
Vestidos de chapolera y arriero
23 de Agosto

Como reza el título de la entrada, aquel día tocaba la visita a RECUCA. La buseta hasta la Puerta Vereda Callelarga nos costó 1600 COL y, de allá, teníamos dos opciones: caminar media hora (ésta era la nuestra), o coger un transporte por 5000 COL. Obviamente, caminamos y quedamos maravillados con el paisaje. Tanto que comentábamos que si nos daban una finquica, allá que nos quedábamos a vivir.


La entrada al recinto costaba 26000 COL con almuerzo incluido. En el parque, todo está muy preparado para el turista, lo cual no quiere decir que nos le vaya a gustar a un viajero.


Nos tocó un peculiar grupo, formado por gente de la misma Armenia, de México y por nosotros. En total, nueve personas. Aunque, a mitad del recorrido, se unirán tres personas de Alemania. He de decir que nos lo pasamos bacano. Nos echamos unas buenas risas con el personal que realizaba la visita y, sobre todo, con las personas que componían el grupo. Allá, se hace chiste de todo, con lo que no es difícil reírse a todas horas.


Durante el REcorrido de CUltivo del CAfé, nos convertimos en recolectores y conocimos el proceso de elaboración del café, desde la recogida hasta la taza, todo ello siendo partícipes de las diferentes fases. Y, para finalizar la visita, el almuerzo: una bandeja paisa y un postre requetebueno compuesto de maíz y leche.

Por desgracia, a la hora de partir, está lloviendo. Por esta razón, tomamos un taxi hasta la Puerta Vereda Callelarga y esperamos un poquito de rato a la buseta que nos llevará hasta Armenia. Después de un rato caminando por las calles de Armenia y de que Martha se ponga realmente mala, llegamos a la habitación. De allá, raudo y veloz, marché a por la comida de esa noche. Tras unas horicas de descanso, Martha, aunque cansada, empezaba a ponerse mejor.
 
* Cheque chimbo: cheque sin fondo.

¡Esa bandeja paisa!

miércoles, 6 de junio de 2012

Vacaciones de Verano: Cali (parte II) y Viaje a Armenia


Es la noche de la final del Mundial Sub-20, que se celebra en Colombia, entre Brasil y Portugal. La veremos en casita, así que decidimos hacer una tortilla de patata y pan con tomate. Claro que sí, la final se merece un suculento manjar. Después de la victoria 3 – 2 de Brasil, la noche tendrá nombre de rumba.

Acudimos a un bar de salsa por excelencia: El TinTinDeo. Allá, al observar cómo se meneaba la gente, al principio, nos daba cierto apuro salir a bailar. Por esta razón, habrá que tomar una sabia decisión: ¡El guarito (aguardiente), qué no falte! Después de eso, ya le dimos fuerte al baile. Sobre todo Martha, que se hizo la reina del baile ¡Oh yeah! Como es habitual, acabamos conociendo a tipos bastante peculiares. Éstos serán bautizados, risueñamente, como “los delincuentes”…


21 de Agosto

¡Tremendo cansancio! Nos despertamos con tremendo guayabo (resaca), bien tardecito. Tanto, que tuvimos que cambiar los planes que habíamos trazado el día anterior. Marchamos a almorzar a la Patada de la Mula y, seguidamente, fuimos a la parte alta de Cali, donde está el monumento a Sebastián de Belalcázar, fundador de la ciudad de Cali en 1536. Desde allá, pudimos admirar parte de la ciudad desde este elevado lugar.

Al llegar a casa, nos quedamos dormidos hasta la hora de la comida ¡Qué desastre! Decidimos ir a tomar algo, en concreto unas empanaditas de El Obelisco ubicado en Unicentro, y así dar una vueltecita. Por desgracia, ya lo están cerrando y nos quedamos sin ese manjar de los dioses. Qué se le va a hacer. Habrá que conformarse con un bocadillo de un puestecito cercano.

22 de Agosto: Cali - Armenia


Viaje a Armenia. Menos mal que éste es corto. Son tres horicas de nada, que se nos pasaron en un abrir y cerrar de ojos.

Precio: 22000 COL en Expreso Palmira.

Nada más llegar, almorzamos en la terminal. Martha no se encontraba muy bien, así que decidimos que, en cuanto lleguemos a un hotel, nos dedicaremos a descansar. Pero, claro está, había que encontrar un hotel…

Donde habíamos almorzado, nos ayudan a buscar un sitio económico donde alojarnos. La mujer que nos había atendido, cogió el teléfono y comenzó a llamar a diferentes hoteles. ¡Bien! Habíamos encontrado uno: Hotel Imperial (30000 COL la habitación para dos). Mas, al llegar… ¡Bueno, qué miedito frito! Casi ni nos atrevíamos a bajar del taxi, jajajaja. El taxista, al percatarse, nos aconsejó de otro hotel que se encontraba a la vuelta de la cuadra. Nos salía a 50000 COL, pero no había ni punto de comparación.

Nuestra primera apreciación (que continuará en los días siguientes), es que la población en Armenia da más mal rollete. Se percibe más inseguridad, aunque quizás no la haya tanta como parece. Pero, qué carajo, esa es la percepción.

Es de noche. Queremos descansar para, al día siguiente, no levantarnos muy tarde. Ese es el motivo de que nos decantemos por coger comida para llevar: deliciosas arepas de chocoló y empanadas con limón ¡yuuuuum!

Desgraciadamente, el estado de Martha empeora…

Bonus track en homenaje al TinTinDeo: Fruko y los Tesos: El preso

martes, 15 de mayo de 2012

Vacaciones de Verano: Cali (parte I)

La mañanita iba a ser relajada. El plan era el de visitar el centro de la ciudad; mas, en esa zona estaba todito de obras, con lo cual poco pudimos ver. Afortunadamente, el calor no era sofocante, algo que, después del día anterior, era de agradecer.

Por la tarde, después de almorzar, marchamos a ver a la abuelita Zeneida. Nos acercamos a la residencia, donde ya se encontraban Amanda y Sebastián. Al llegar, nada más vernos, mi abuelita nos recibió con una tremenda ilusión. Se veía que estaba totalmente emocionada. Y no es para menos. Allá estaba uno de sus nietos, a quien no había visto desde hacía ya unos seis años, junto con Marta, a quien acababa de conocer.

Mi abuelita, nos mostraba todo su genio. Tenía mucha fuerza y mucha presencia, a pesar de estar ya debilitada por la edad. Allá, en la habitación, nos piropeaba y nos bailaba, al tiempo que nos contaba algunos sucesos que decía vivir y que no tenían mucho sentido. Al marchar, había algo en mi interior que me hacía estar cabizbajo. A mi lado, Martha (así se escribe allá su nombre), me servía de apoyo al salir de la residencia. Para mí, era muy importante haber estado allá con ella. Me hacía ilusión que conociese a la abuelita y, además, tenerla a mi lado me confería un poco de alivio.

No sé el motivo, abuelita, pero tenía la sensación de que iba a ser la última vez que iba a pasar un rato con vos. El 21 de Abril recibí la noticia que ratificaba aquel sentimiento. Me quedo con el recuerdo de aquella tarde, de tus canciones, de tus bailes, de tu alegría…

viernes, 30 de marzo de 2012

Vacaciones de verano: Pitalito - Cali


Pitalito – Cali: Cootranshuila: 35000 COL

Montamos en un colectivo cuya definición más acertada es la de “cafetera” con ruedas. En éste no había televisión (sólo un agujero cuadrado en su lugar), los asientos tenían partes rotas y el motor sonaba como el de un avión a puntito de despegar. El trayecto es en dirección Popayán por una pista sin asfaltar que cruza la cordillera y parte del valle.

A las dos horas de arrancar, realizó una parada en un restaurante sito en “algún punto de la nada”. Afortunadamente, decidimos coger una bandejita con comida para llevar, porque no volvió a parar en el resto de itinerario. Fue de esta bandeja de la que, entre bote y bote, pudimos almorzar en el autobús, llevándonos la comida con el tenedor a cualquier parte de la cara mientras, entre giro y giro de cabeza, y meneo y meneo de la mano, intentábamos encestar en la boca.

Acá tiene mejor pinta de lo que realmente era la "cafetera con ruedas"

La llegada a Popayán fue frenética. Vienen a recogernos al colectivo y nos llevan corriendo por la terminal para coger otro autobús. Sin duda, nunca olvidaremos una de esas frases que provocan un cortocircuito cerebral: “Tranquilos, éste autobús también es confortable”. ¡Tendrán morro! Sin duda, el anterior era de una confortabilidad exquisita…

Unas cuantas horas más de viaje y comenzamos a entrar en Cali. Mala suerte, nos toca control policial. Como no, me piden la documentación. Mas, al escuchar mi voz y percatarse de que soy español, pasan de mí.

Hay trancotes por toda la ciudad. Es horrible. Nos pegamos casi una hora y media desde que nos había parado el control hasta llegar a la terminal. Allá, estaban Diego, Patricia y Diego Andrés, ya bien crecidito… ¡Buf, está grande del carajo!

Por fin, habíamos llegado a Cali. Lo que iban a ser unas ocho horas se habían convertido en casi diez... ¡Terriblemente agotador!

miércoles, 21 de marzo de 2012

Vacaciones de verano: San Agustín

 En la Mesita B del Parque arqueológico de San Agustín

La visita a San Agustín, tirando hacia el Sur de Colombia y condicionando el itinerario global del viaje, se debía a una cabezonería mía. Había dado esta cultura cuando realicé Historia del Arte y, en este segundo viaje a mis queridas tierras, no podía dejar pasar la oportunidad. Tenía que presenciar in situ aquellos vestigios del Período Clásico Regional (Siglo I d. C. – Siglo IX d. C.), pertenecientes a comunidades concentradas alrededor de centros ceremoniales, en donde se erigían montículos funerarios que encerraban tumbas monumentales, precedidos por estatuas dedicadas a individuos de gran importancia. Marta comprendía ese interés mío, ese gusanillo que se desplazaba por mi interior y que llevaba a mi mente a esa cultura llena de incógnitas que nos esperaba en el departamento de Huila. Sólo quedaba, entonces, saber que orden llevaríamos en nuestro periplo. Finalmente, éste sería nuestro primer destino.

Frente a la fuente de Lavapatas (San Agustín)

La propuesta era amanecer temprano, pero sin pasarse, para aprovechar el día. Así que, a las 07.00 horas sonaba el despertador y nos poníamos en marcha. Tras el taxi hasta la terminal y la buseta hasta San Agustín, descendíamos con ganas de papear. En la esquina, un bar nos llamó la atención. Desayunamos unos huevos pericos acompañados de un tintico de sabor bien dulzón, una sabia elección culinaria para tomar energías…

Desde la mismita puerta, un colectivo nos llevó al Parque Arqueológico de San Agustín. El tiquete cuesta 10.000 COL y, para nuestra desgracia, no quedaba ni un solo catálogo a la venta.

Bosque de las estatuas

Nos adentramos, en primer lugar, por El Bosque de las estatuas. Un sendero sinuoso discurre entre un intenso arbolado que esconde, entre un intenso juego de luces y las sombras, treinta y cinco estatuas de aquella cultura de la que aún se desconoce su nombre. El juego de luces entre el follaje, las impresionantes estatuas, la imponente vegetación, ya nos había atrapado.
Frente a la estatua coronada con el arcoíris

Destaca, por un lado, una estatua que presenta las manos dobladas sobre el pecho y éstas sostienen, de la cola y de la cabeza, una serpiente enrollada que podría ser interpretada como una Divinidad de las lluvias o como la representación de un sacerdote o mago de la tribu en el momento de invocar el espíritu de la deidad para que se pronuncie en favor del campo o de las cosechas. Por otro, aquella que posee un arcoíris en su tocado, también como posible alusión a la lluvia.
Impresionante juego de luces y sombras debido a la espesura de la vegetación

Llegaba la hora de visitar el Parque Arqueológico de San Agustín. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995, se trata del parque estatuario más grande de la América precolombina. En el complejo arqueológico se pueden ver montículos, tumbas con dólmenes, sarcófagos, lajas con pinturas y estatuas talladas en piedra. En canto a las formas de enterramiento, son muy variables, principalmente en Mesitas, construcciones con cámaras y pasillo subterráneo que contienen una gran estatua de piedra. A pesar de presentar diferentes características, se han agrupado de la siguiente forma: estatuas aplanadas, elaboradas sobre un bloque de corte elíptico; estatuas columnares, presentan un pequeño cuerpo cilíndrico con cabeza redondeada; estatuas de bulto o tridimensionales, dentro de esta categoría entran subtipos como cabezas aisladas, con alter-ego, etc.; relieves sobre losas alargadas, pueden servir para cubrir cistas o para permanecer en pie; esculturas sobre peñascos.

Mesita A

Justo antes de iniciar el recorrido aparece Humberto, quien nos “convence” para realizar la visita guiada junto a dos quillas colombianas (madre e hija), razón por la que nos saldrá más barata. Humberto es todo un personaje que mezcla las explicaciones con esoterismo, energías y demás ocurrencias que tiene, incluidos los cuentos (chistes).

 
Mesita A: Se puede apreciar el denominado "doble yo" sobre los guerreros

El recorrido por las “Mesitas” es impresionante. Las estatuas, pero también el enclave donde está ubicado el parque, nos dejan fascinados. Nos resulta realmente extraño que este lugar no sea tan conocido en España (por poner un ejemplo), siendo tan hermoso y, además, Patrimonio de la Humanidad.

Mesita B: Destacan los rasgos felinos de la figura central

La frecuencia de la representación de la boca felina en la mayor parte de las esculturas, es indicativa del culto al jaguar, que parece ser uno de los más antiguos y generalizados entre los pueblos que vivían en la zona andina y que aún persiste en las poblaciones aborígenes que moran en la selva amazónica. Se distingue por su boca feroz, asociada al felino; es masculina y domina o se apropia de otros símbolos: agarra cabezas trofeo, serpientes, pescados, monos fálicos y niños. Es fundamentalmente antropomorfa, aunque tiene rasgos formales de animales como el caimán y el murciélago.

Mesita B: Famosa escultura de un águila con la serpiente en el pico

Los techos de los grandes sepulcros en las Mesitas A y B están sujetos por estatuas de guerreros. Van adornados con diademas y llevan armas o mazas cortas. Sobre éstos, un ser mítico que se conoce como "el doble yo". Este personaje tiene el rasgo felino (boca) y el cuerpo de serpiente; es representado de manera dual (doble cuerpo con sus respectivas cabezas integradas en un extremo a la cabeza felina frontal. Esta terminación como serpientes crestadas pueden hacer referencia, al igual que ocurre en otras esculturas de Mesoamérica, a Quetzalcóatl, la serpiente emplumada que es considerada junto a Tezcatlipoca el dios principal del panteón precolombino.
Mesita B: Representación de un parto. ¡Impresionante!

De camino a la fuente de Lavapatas, se encuentra la llamada "rana de Codazzi", labrada en un bloque en las faldas de la montaña.

Mesita C: Estatua cuya cara está realizada a través de dos águilas enfrentadas

Como ya hemos visto, la serpiente ocupa también un papel preponderante en las representaciones escultóricas de San Agustín y en la fuente ceremonial de Lavapatas.

Fuente de Lavapatas

Finaliza la visita en el Alto de Lavapatas, donde Humberto nos dirige en unos ejercicios de relajación, entrando en conexión con nuestro cuerpo, con las energías y con la Pachamama.

Alto de Lavapatas

Pero, antes de abandonar el parque, no podemos irnos sin probar (por primera vez) el guarapo, realizado de manera artesana por una mujer que regenta un chiringo.

Guarapito artesanal ¡Yuuuum!

Después de visitar el museo, marchamos al colectivo que nos llevará de nuevo a San Agustín. Es hora de almorzar. Elegimos un hotel-restaurante cuyo comedor es un patio colonial. Nos decantamos por dos pescados típicos: bagre y mojarra.

Terminado el tintico de rigor, volvemos a Pitalito, en esta ocasión, en la parte trasera de una especie de ranchera acompañados de unos cuantos sacos de comida para pollos. Llegamos realmente cansados. Apenas nos da para dar un paseíto, comprar agujas e hilo, descubrir ¡por fin! cómo poder llamar a España “00534” y tomar una copiosa cena.

De regreso, en la ranchera, apoyados en los sacos de comida para pollos
Información extraída de:
ArteHistoria

martes, 14 de febrero de 2012

Vacaciones de Verano: Bogotá - Pitalito

17 de Agosto

Es el primer día que no me despierto a las 5:55 horas desde que he llegado a Colombia. No obstante, tenemos que madrugar porque toca viajar a Pitalito. Por esta razón, desayunamos fuerte en casa de Rodri y cogemos un taxi para marchar a la Terminal de transporte. El conductor es muy parlanchín y, entre risas, nos cuenta sus líos amorosos con una japonesa, a pesar de estar casado.

En la terminal, antes de subir a la buseta, compramos la SIM Card, así que ya estamos “movilizados”. Viajar por Colombia en estos medios de transporte es curioso, porque de repente para en algún sitio y, sin avisar, baja toda la gente y… ¡es el momento de comer algo! Marta y yo, con el desconocimiento de ser nuestra primera vez, simplemente tomamos un refrigerio: probamos el pan de yuca. Después del pipí de rigor, seguimos hacia nuestro destino.

Nos ponen una película demencial: Fast and furious 5, con Elsa Pataky y todo…

La llegada a Pitalito es sobre las 20:15 aproximadamente. Al final, el viaje, ha durado más de lo esperado. Menos mal que llevábamos a un conductor de primera y adelantábamos a todo el mundo: carros (coches), motos, camiones… nada podía con él. Si vamos con otro, estoy seguro de que hubiéramos llegado a las 22:00 por lo menos.

[Taxis Verdes: 40.000 COL por persona con descuento de carné joven. Duración: 9 horas aproximadamente]

En el trayecto, suena una canción que nos acompañará en el recuerdo para el resto del viaje: “Te la meto, te la saco”, un gran temón.

De la Terminal de Pitalito, a la Octava. Es la zona donde encontraremos un hostal económico, según le indica una mujer a la que cedimos nuestro asiento para que no fuese de pie a Marta. El taxi cuesta 3.500 COL.

Tras recorrer un poco la zona, finalmente, nos alojamos en el Hotel Yoritania, donde la noche nos sale a 30.000 COL entre los dos. Y, seguidamente, nos fuimos a comer, justo al ladito, unos tamales bien ricos junto con una Póker. Hay que echarse a dormir pronto. Al día siguiente toca visitar San Agustín.