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lunes, 4 de junio de 2007

Lucho y el Torico


Hola chamaquitos/as.

Aquí estoy una vez más, en esta ocasión en Teruel, con el Torico de fondo. Ya sabéis que siempre aparezco en sitios extraños, así que me he ido a una población bastante olvidada. Pero, recordad pequeños/as: Teruel... ¡Existe!

Besos

miércoles, 2 de mayo de 2007

Viñarock 2007

Después del accidentado viaje a Teruel, esperaba que los astros no me deparasen unas nuevas desventuras durante, al menos, unos días. Mas, otra vez (y como es costumbre), mi esperada premonición se fue al garete. Y es que el Viñarock fue un poco accidentado.

Sábado al mediodía, para ser más concreto las dos de la tarde. Llega Josepo con Bea y me explica el plan: Iremos a Sagunto a recoger a Diego, quien se traslada allá desde Gandía. Bien, bien, la cosa pinta bien. Así que decidimos parar en Cariñena, en Bodegas Morte, para comprar un par de botellas de Toro de Ronda, Crianza de 2001, por tan sólo 1,65 €. Chicos/as, ¡hay que celebrar que vamos hacia Benicassim!



Botellas del vino Toro de Ronda

En el coche, las Ámbar Green (cervezas sin alcohol, para quien no lo sepa), nos van quitando la sed. Creo que vamos bien equipados. Pero, aún faltan más cosas: la comida de ese día, hielos, coca-cola, galletitas, etc. Así que paramos en Teruel, en el Sabeco, y entramos a comprar. Teruel, tan cercano todavía que la historieta nos divierte de lo lindo, sobre todo a Josepo que se parte la caja cada vez que la cuento, tanto que me pide que narre mi accidentado viaje varias veces en estos dos días.


Ambar Green, cervecita sin alcohol para viajar mejor

Empiezan las desavenencias. Diego nos informa de que no llegará a Sagunto hasta las siete de la tarde, así que eso nos hará llegar a Benicassim como pronto a las 7.30. Pues nada, pensamos que será mejor ir a por él a Valencia y así ganar tiempo. ¡Ay, ay, ay! ¡Ingenuos! Nuestra jugada lo único que hace es que el pobre Josepo tenga que conducir más horas: pasamos por Sagunto justo a las siete.

Curioso cartel en Teruel

Benicassim está a reventar. Coches y gente por todos lados. Encontramos un sitio guachis para aparcar y apenas llueve. Parece ser que la suerte se había puesto de nuestra parte. La tienda, la montaremos cuando regresemos de los conciertitos. El recinto ya está cerca y se pone a llover… cada vez más. La entrada, un caos, y no para de llover. Hasta tres puestos de vigilancia tenemos que pasar.

Mi entrada del Viñarock. Quedó destrozadita después del diluvio del Sábado

En el primero de ellos nos cortan la entrada y nos dicen que nos pondrán la pulsera dentro. Pues no, al llegar al tercer control nos comentan que no podemos pasar, que no llevamos pulsera y que la entrada está cortada. Así no se puede pasar… Buf, ya empezamos.



¡Esa pulsera rumbera!

Así que con la lluvia, el caos del gentío y toda la confusión regresamos con el auxiliar de seguridad hasta el primer puesto de vigilancia. Nos reconoce y afirma que fue él quien cortó la entrada. ¡Bien! Ya tenemos pulsera y sólo hemos perdido un porrón de tiempo. Vamos a refugiarnos, estamos calados ¿Refugiarnos? Ah, no, no… está tocando Canteca de Macao. Quedo con mis compinches en unas taquillas que habíamos visualizado en cuanto termine el concierto.

Con la mirada perdía en esos ojos de cuencas vacías,
se me notan las costillas, debo vivir el día a día.

Y tú preocupao por cómo adelgazar,
pensando todo el día en esos kilitos de más.
Siéntate un ratito y ponte a pensar
en cómo viven y mueren los demás.

Pa’ poder vivir debo arriesgarme a morir,
aún me queda la esperanza de poder salir de aquí.

Navegan mis ilusiones en un frío mar añil,
escapar de la pobreza, ¡Por fin, por fin, por fin!

Y si merece la pena ¡ay! cruzar en una patera
que va a naufragar antes de llegar a Gibraltar.
Me asusta la pobreza, vete de aquí.
Nos quitas el trabajo y nos traes de fumar,
educamos a tus hijos pa que roben el pan,
el día de mañana nos vas a gobernar.

Y apaga el televisor y todo vuelve a ser real,
las cosas que has visto se te van a olvidar:
guerras, hambre y precariedad…
¡Calla tu conciencia y déjate llevar!…

Entonces se apagan todas las luces del barrio
y la gente duerme y no piensa
en los que pierden su vida a diario.

Con la mirada perdía en esos ojos de cuencas vacías,
se me notan las costillas, debo vivir el día a día.

Estoy calado hasta las orejas, sigue lloviendo, tengo frío, el suelo está anegado... pero es Canteca de Macao. Y bailo, bailo, bailo, hasta que llega Alternativa libertaria, cuando se cae el pabellón. Es la locura, la danza es embriagadora y estamos todos/as en éxtasis. ¡Y se fue la luz! No podía ser, no podía irse la luz en el concierto que más deseaba ver, y menos en esta canción. Pues sí, pues sí, ahí marchaban parte de mis ilusiones…

No están en las taquillas. Pues les llamo. “Estamos en la zona de comida. En Burguer ¿?, al lado de un autobús verde” Diluvia, no para… Y no los encuentro. Llamo de nuevo. Quedamos en el autobús mismo, pues lo veo delante, entre la masa de gente. Llego, no los veo. Mi móvil no funciona, los botones no rulan. No puede ser, no puede ser, no puede estar pasándome esto a mí. Me llama Diego, mi salvación pienso. Sin embargo, aprieto “responder”, pero no funciona. Veo su número en mi pantalla y la impotencia de no poder hablar con él se me apodera. Y sigue lloviendo… y me meto debajo del chaparrón casi, casi, desesperado. ¡Por fin! Allí están, delante de mí. ¡Es genial!

Hace frío, estamos totalmente mojados. Decisión: Nos vamos a Gandía de marcha y así dormimos en casa de Diego, calentitos. Sí. Hay unanimidad. Vamos hacia el coche. El primer charco, en la zona de la salida del recinto, justo antes de llegar a la pasarela. Tan sólo cubre por encima de los tobillos. Bueno, que más da, ya estamos calados. El segundo, de camino al car. Éste es mejor, casi me llega a las rodillas. Nos secamos, nos cambiamos y nos dirigimos a Gandía.

Diego comenta que es mejor que pasemos por Valencia, que a esas horas no habrá casi tráfico y se gana tiempo. Así que, en lugar de hacer la circunvalación, os adentramos en la capital. Uy, uy, uy… Mestalla tiene luces. ¡Ahí le tempos dado! La hemos chingado pero bien… ha habido partido de fútbol. Vamos, que coincidimos de pleno con la salida del partido del Valencia contra el Recreativo de Huelva. Así que, na’, sólo un poquito de caos y circulación. Hemos vuelto a acertar, no cabe duda, jajajaja.

Alrededores de Mestalla: Habían Jugado Valencia y El Recre

Decidimos que nos merecemos una súper juerga del carajo. Y he de confesar que nos la pegamos: salimos de la discoteca Coco-loco de día, frente a la playa, ya muy pasado el amanecer después de bailar bakala como locos. Antes, estuvimos en el Rockadelic, un bar que me gustó mucho, pero del que quitaron la música demasiado pronto para nuestro gusto. La imagen extraña: Yo tuve que salir en chanclas (no hay nada peor para una discoteca llena de gente y de cristales), y Josepo con botas de montaña ¡Vaya contraste! Diego puede usar calzado normal. Al menos hay uno que, en sus pies, no desentona. Josepo y yo vemos por primera vez los “Pases de Favor”, para entrar gratis en ciertas discotecas. Nos quedamos asombrados por el nombre: ¿Te hacen el favor de que pases? Obviamente, nosotros no pudimos disfrutar de la ventaja de entrar gratis a ningún lado.

Entradas de favor... ¡Por favor!

Nos despertamos tarde, así que, entre que comemos y vamos a la búsqueda de un sitio para comprar chubasqueros, salimos a las cinco pasadas. Ana me ha comentado que se suspendieron los conciertos del Sábado a partir de las once más o menos, así que no nos perdimos nada… Al menos, había presenciado cinco canciones de Canteca de Macao. Algo es algo. Llegamos a Benicassim más tarde que el Sábado y aparcamos en el mismo punto casi. Ya empezamos… está sonando Macaco mientras montamos la tienda. ¡Joder! No llueve, menos mal… ni lloverá en toda la noche. Si lo llegamos a saber no perdemos tiempo buscando los malditos chubasqueros. Pero ya se sabe, es la ley de Murphy: si no los compramos, habría caído de nuevo el diluvio. Da igual. Grito “¡Hoy sí, hoy sí!” Y entramos al recinto. Suena Sociedad Alcoholika, así que vamos directamente a la zona del escenario Matarile. Conciertos, bailes, barro… y llega el turno de Fermín Muguruza. El escenario República bombea, y los ritmos reggae y ska penetran con fiereza en nuestros oídos. Sin duda (si quitamos a Canteca de Macao), el mejor concierto de todos. ¡Butal!

Besos y abrazos con: quillita que no recuerdo su nombre, Alejandra (¡esa quilla linda!), una quillita de clase, Txupez, Vanessa (también de clase), Sandra (mi chica sonriente), una quillita de la escuela que viene a veces al Calaveras, el compinche de Arantxa, la amiga de Raquel y Jesús, Yoel (el quillo compinche de Cristina), otra quillita de clase súper maja (joder lo mío con los nombres no tiene remedio)… así hasta a trece personas. A Josepo y Diego, flipaditos los tenía. Los pipís en la tapia habilitada para ello. Lo más asombroso es que mientras meabas, al lado una quilla se acuclillaba para realizar los mismos menesteres. Sin pudor, sin vergüenza, sin ningún miramiento: no existe diferencia entre quillos y quillas, sólo personas que quieren disfrutar al máximo y no perder nada de tiempo.

El baile en el barro relaja que te cagas. De verdad, como hay que danzar lento, relaja un porrón. Josepo y yo, de vez en cuando, marchamos al barro a bailar. Uno, porque no hay nadie y se está tranquilo; dos, porque relaja y está guachis. Es blandito, pringoso, moja un poco… casi, casi, apetecía caerse, jejejeje.

Ojos de Brujo me aburrieron (con este último disco el directo no es lo suyo, demasiado repetitivo su espectáculo). Pata negra me parecieron geniales. En Reincidentes y Boikot, muy buen ambiente. Skalariak me pareció bestial en directo, una descarga feroz de bailoteo loco. Y, para finalizar, Los Delinqüentes, divertidos como siempre, pero a los cuales acababa de ver hace bien poco en Zaragoza (se puede recordar ese momento de juerga con ellos en el Calaveras y Diablillos). Las 5.30, hemos de marchar a dormir, que hay que madrugar. La tienda nos espera con sus colchoncitos hinchados. ¡Qué descanso! Dormimos como lirones, lo aseguro.

Es Lunes y tengo que currar. Al día siguiente, hoy, comienzo quince días de vacaciones. C’est à dire, tengo que regresar a Zaragoza sólo para trabajar un día, sabiendo que Josepo permanecerá con Diego en Gandía hasta el Miércoles. ¡No me jodas! Mais, c’est la vie, ma vie… No vi a quienes quería: G-5, El Bicho, Macaco, La Troba Kung-Fu, Kalima, presenciar bien Canteca de Macaco, era ya tan sólo una mala vaina. Me lo pasé en grande, disfruté como un enano, bailé como pocos… pero, merde, regresé con la sensación de que me había perdido algo: ver a mis grupos favoritos del festival.

Mis ramoneros, destrozados, quedaron en Benicassim; las zapas de Josepo, también. Y el Sol, el Sol también se quedó allá, pues salía bien hermoso el día que me iba para llegar a Zaragoza debajo de una inmensa lluvia. El móvil, todavía permanece empañado en su interior y alguna tecla persiste en su disfunción.


Mis ramoneros y las zapas de Josepo. Se puede observar el barro (poco se ve la verdad) y las rajas y agujeros... ¡Bestial!


Pues sí, este fue mi Viñarock, una nueva muestra de que tengo una buenísima suerte. En el próximo viaje, más…

Besos

viernes, 27 de abril de 2007

¡Teruel existe! El transporte eficiente... ¡No!

Tarea ardua la de describir mi viaje de ayer; pero, quillos/as, merece el esfuerzo intentarlo.

Mi vida, ayer, debía conducirme a Teruel de una manera bien sencilla: cojo el autobús a las 6.45 y llego allá a las 10.00. Mi regreso a Zaragoza, a las 14.15, y así poder descansar un poco antes de ir a trabajar. La razón del viaje: presentar un fotomontaje de 1 metro en el edificio del vicerrectorado del campus de Teruel. En principio, una tarea la mar de fácil, siempre y cuando no seas el Pibe.

Jejejeje, aún recuerdo mi último viaje a Teruel. Eran fiestas, y estaba todo cortado y lleno de peñistas bailongos y borrachines. Aunque, al lado de esto no es nada…

Daniela, había decidido que me acompañaría y, así, aunque en breves horas conocía un poquito Teruel. Montamos los dos en el autobús a la hora establecida y, este monstruo con ruedas va parando en algunos pueblecillos para recoger a gente. Llegamos a Calamocha, punto de inicio de un desplazamiento que se transformaría en locura. Anuncio del conductor: “Paramos 15 minutos”. Bajamos a por una manzanilla y un té. Lo bebemos rápido, tanto que apenas nos da tiempo a ver tres noticias en el telediario. ¡Uy! Y lo que ardía en la garganta… Salimos del bar

Estación de autobuses de Calamocha. Fotografía enviada por Jesús. Gracias, quillo.
¡EL AUTOBÚS NO ESTÁ!

Cojo el móvil y llamo a Autocares Jiménez. “Sí, es que llamo porque el autobús en el que vamos nos ha dejado en Calamocha. Ha hecho una parada de 15 minutos y, hemos salido a los 10 ó 12 y no estaba…” “Que raro, si en Calamocha no suele hacer parada…” “Pues con nosotros la ha hecho y, claro, estamos aquí, en Calamocha, y yo debo de llegar a Teruel para entregar una obra que, además, se ha quedado en el autobús” Le explico que debo de llegar a Teruel para entregar el fotomontaje y, que claro está, he de regresar en el autobús de las 14.15 porque tengo que trabajar por la tarde. Su respuesta es tan simple como estúpida: “La única solución es que esperéis al autobús que pasa por Calamocha a las 12.00” “¿Pero cómo es posible? Además, mi obra va en el autobús que nos ha dejado aquí tirados. Y yo tengo que regresar a las 2 y cuarto” “Ya, pero es que no hay otra solución… En cuanto a ‘los papeles’, dígame que plazas ocupaban y aviso para que se lo dejen en Teruel, en la taquilla” “Sí, pero no son papeles, es una obra, como si fuese un cuadro, que mide 1 metro y pico” […]

Cuelgo. La jodienda está hecha, carajo. Proposición: “Quilla, vamos a hacer autostop. Así que caminamos a una gasolinera. Se pone a llover. Allá, después de varias peticiones, no tenemos éxito. Caminamos un poquito más, justo hasta un restaurante-cafetería con un porrón de camiones en la cercanía. Después de varios intentos ¡sí! Heladio, un camionero la mar de majo, se presta a acercarnos a Teruel. He de recordar aquí que estos camiones se dirigen a Valencia, Murcia… y que pasan por la autovía sin entrar en Teruel, claro está. Pero, este quillo es cojonutto y decide que nos entrará, aunque tenga que desviarse, hasta la ciudad. Le contamos nuestra experiencia y el tío lo flipa. El nos cuenta que es de Ceuta y nos habla un poquito de su trabajo. Llegamos a Teruel, donde nos deja en la mismísima entrada (el camión no puede entrar a la ciudad, porque le puede caer una multa del carajo) “¡Hasta luego, que vaya muy bien! ¡Y muchas gracias, muchas gracias!”.

Desde este punto, caminata cuesta arriba hasta la estación de autobuses. Llego a la taquilla… ¡No han dejado la obra! Esto ya es de locura. Solución: El conductor, que está regresando a Zaragoza, la deja en Calamocha. El conductor que viene desde Zaragoza (en el autobús que debiéramos haber esperado), la recoge y la trae a Teruel. Es decir, al final la obra non estará hasta las 13.15. ¡Buf! Le digo que bueno, que es una putada, pero que yo he de entregar esa obra. “Pero, por favor ¿No hay otro autobús para volver? Es que hacer todo en una hora…” Nos propone el que une Murcia-Zaragoza, que pasa a las 16.00 por Teruel (sí, el de Murcia-Alicante-Benidorm-Valencia-Teruel-Calamocha-Zaragoza), y en el que cree que quedarán plazas libres. Lo mira en el ordenador y, efectivamente, podremos subir en ese autobús.

Visitamos Teruel y, a las 13.15 estamos como clavos en la estación. Llega el autobús y, con él, mi obra. Ah, en Teruel y debido a que mi jersey quedó en el autobús, tuve que comprarme uno, pues hace un frío del carajo. Así que fuimos al rastro. Daniela se compró uno con estrellas y yo uno rojo. ¡Por fin tengo el fotomontaje en mis manos! Volvemos a caminar lo andado nada más llegar; otra vez para el campus turolense. Llegamos y Adela no está. No si lo mío… Afortunadamente llega al momento y realizo la entrega. Es hora de ir a comer.



Daniela y yo en Teruel con nuestros jerseys nuevos.
Daniela me comenta que se asombra de mi tranquilidad: “Yo, en tu lugar, primero me habría puesto muy nerviosa; luego, me habría enfadado muchísimo. Y te veía a ti, hablando por teléfono, con calma…” Ay, ma chèrie Daniela, cuando estás acostumbrado a que te pasen cosas de estas cada dos por tres, te las tomas de otra manera.

Eso sí ¿Qué hubiera pasado si no hacemos autostop y subimos al autobús a las 12 en Calamocha, tal y como nos había dicho la señorita de la ventanilla de autocares Jiménez? Pues que llego a Teruel a las 13.15 mientras que mi obra estaría, en el mejor de los casos, en la taquilla de Zaragoza. Menos mal que no le hice caso…

Regresamos. Estamos hechos polvo. Nos quedamos dormidos en el autobús. En Zaragoza, la reclamación pertinente por escrito. ¡Ah! Recupero mi jersey. Me despido de Daniela. La verdad es que, a pesar de todas esas desventuras, nos lo hemos pasado muy bien. Además, hemos vuelto con jerseys nuevos, café de Colombia (comprado en una tienda de Comercio Justo), y un porrón de risas y la afirmación de que viajar conmigo puede convertirse en una auténtica peripecia.

Un beso para todos/as

Gracias, Daniela, por acompañarme y por lo guachis que lo pasamos. Gracias, Heladio, por llevarnos hasta Teruel. Espero que el azar haga que volvamos a encontrarnos…

lunes, 19 de marzo de 2007

suma y sigue...

Sí, no es por quejarme, pero me pasa de todo. La última desventura, en mi viaje a Alicante. Lo tenía programado: salgo el viernes por la mañana, tempranito, y así llego a la hora de comer y puedo aprovechar todo el fin de semana. Una vez más, mis planes se veían truncados: examen por la tarde el Viernes, nos anuncia la profesora ante mi total desánimo. Jooooooder, no es justo. Pero, bueno, hay que asumir que es algo normal en mi vida. Ya cogeré el billete para llegar a las 2.30 de la madrugada ¡Qué más da!

Autobús. Dirección Teruel. Se pone a llover (mira que es difícil), y, claro, el conductor pone los limpiaparabrisas en acción. ¡Merde! Uno no funciona bien. Hemos de parar en una estación de servicio a ver si puede arreglarlo. Reanudamos el camino, y deja de llover. Teruel. Intentos de arreglo... hemos de cambiar de autobús. No pasa nada, en lugar de a las 2.30, llegaré a las 4.00 casi ¡Qué suerte!

Obviamente, no volvió a llover en todo el trayecto. Obviamente, llegué a las 4.00 casi. Obviamente, el Sábado amanecí tarde. Mi fin de semana alicantino se convirtió en día y medio…

Además, quilla, eso impidió verte a ti. Si hubiese ido el Viernes, un huequín habríamos tenido.

Como suele decirse: c’est la vie.

lunes, 11 de diciembre de 2006

Seguimos por el caos

Caos, caos, caos… nunca se puede salir de él, aunque lo intentes. Lo bueno es hacerse a él, divertirse con este continuo girar de noria extraviada de aturdida feria, de desenfreno y de locura. Propósito número uno: intentar enderezar el camino, lleva demasiado tiempo siendo tortuoso. Evaluación final: progresa adecuadamente, mas los astros impiden que pueda llevarse a efecto su solicitud. Bueno, admitiremos que siempre queda adscribirse al Boogaloo.


El Martes me acerqué a Núcleo (tienda de zapatillas ubicada en la calle Libertad), para ver la primera exposición de dibujos de una compinche. Efectivamente, se nota que es su primera exposición. Se trata de cinco dibujitos de niños rechonchos cuyas cabecitas quedan ocultas por bolsas de papel. Los dibujos me gustan, incluso las frases que los acompañan. Pero, les falta “su toque”, les falta la garra, la fuerza de un lenguaje propio que todavía no ha llegado. Su próxima exposición será para Marzo, y espero apreciar ya esa evolución, porque calidad posee. Sí, sí, me parece correcto.



Y, ahora, uno de esos sucesos paranormales que me suceden. Miércoles por la tarde. La oscuridad ya se ha adueñado de la ciudad a pesar de ser sólo las 19:15 horas. Me dirijo hacia la filmoteca, puesto que se va a proyectar el documental de Carlos (el quillo de Jaén que está en la Casa de Velázquez con quien marchamos de juergui la noche del “strokero”), dentro del ciclo de Imágenes contra el olvido. De camino, aquí, en el barrio, me viene un tipo y me pide dos euros para llamar a su familia. Le digo que no llevo suelto (cosa que era verdad) y que tengo prisa porque he de llegar a la filmoteca. Y me sale con el cuento de “ya sabes como somos los gitanos, hoy me haces un favor y yo te lo devolveré en un futuro, que si patatín, patatán...”. “No llevo suelto, repito”. Aún así, miro en el monedero. Mal hecho. “Llevas un billete de 20 euros. Cambia en el bar y dame 5”. No, le increpo, no te puedo dar 5 euros porque voy mal de dinero”. Insiste, insiste “Mira, me he escapado de la cárcel” “¿Y eso? No jodas, cómo se te ocurre hacer eso” Para ver a mis hijos, que tengo dos criaturas pequeñas” “Ah, bueno, si es para eso… haces bien, que carajo”. Insiste, insiste, y yo empiezo a cabrearme, de manera que empiezo a chillarle… “Estás armando un escándalo” me suelta. “Sí, claro que sí, porque estoy cabreado. Mira tío, estoy en el paro, no tengo casi dinero, estoy buscando trabajo y no sé ni si llegaré a fin de mes. Y tú me pides 5 euros y no comprendes que me va mal. Lo siento, tío, pero las cosas no son así. Y me jode que yo tenga que comprenderte y ¿tú a mí? Ah, eso no cuenta ¿o qué? Pero, mira, a pesar de ello, voy a cambiar y te voy a dar un euro”. Entro a un bar, cambio, y al salir le doy el euro. Casi como si me tomase el pelo, lo veo hablando por el móvil (y me había pedido el dinero para llamar a su familia). “Dame cinco, vuelve a decirme”. “Lo siento, pero me voy que no llego y, además, no te quejes que te he dado uno”. Reanudo mi camino, casi las 19:30 y he de llegar a la filmoteca…

¿Qué tiene Teruel? Dicen que no existe, pero este puente se ha ido allá un montón de people. Joder, preguntad a cualquiera y seguro que conoce a alguien que marchó a la ciudad de los amantes. ¿Cabrán todos/as allí? Envidia, envidia sana es lo que tengo, que me he tenido que quedar en la urbe… Afortunados/as aquellos/as que, no sólo visitáis tierras turolenses, sino que habéis podido alejaros de la ciudad en la que vivís por unos días. Nada, yo al menos, voy a poder hacer trabajillos de clase y, por la noche… “a rumbear”.


¡Bueno! Ayer fuimos a casa de una compinche de Ana. Allá empezó a llegar cada vez más gente y, de repente, un quillo y una quilla que habían estado de periplo sudamericano. ¡Genial! El país que más les había gustado no podía ser otro que Colombia. Normal, carajo, si es que es lindo como ninguno. Me he acordado por lo de “rumbear”, jejejejé. Me encanta, porque ayer, de nuevo, conocí a gente súper majeta con la que compartí momentos de la vie.