Pues hoy, que se me ha olvidado traer la memoria USB a la escuela, os dejo esta canción que tanto me gusta.
Bisous... y que no deje de girar

Ambar Green, cervecita sin alcohol para viajar mejor
Empiezan las desavenencias. Diego nos informa de que no llegará a Sagunto hasta las siete de la tarde, así que eso nos hará llegar a Benicassim como pronto a las 7.30. Pues nada, pensamos que será mejor ir a por él a Valencia y así ganar tiempo. ¡Ay, ay, ay! ¡Ingenuos! Nuestra jugada lo único que hace es que el pobre Josepo tenga que conducir más horas: pasamos por Sagunto justo a las siete.
Curioso cartel en Teruel
Benicassim está a reventar. Coches y gente por todos lados. Encontramos un sitio guachis para aparcar y apenas llueve. Parece ser que la suerte se había puesto de nuestra parte. La tienda, la montaremos cuando regresemos de los conciertitos. El recinto ya está cerca y se pone a llover… cada vez más. La entrada, un caos, y no para de llover. Hasta tres puestos de vigilancia tenemos que pasar.

Mi entrada del Viñarock. Quedó destrozadita después del diluvio del Sábado
En el primero de ellos nos cortan la entrada y nos dicen que nos pondrán la pulsera dentro. Pues no, al llegar al tercer control nos comentan que no podemos pasar, que no llevamos pulsera y que la entrada está cortada. Así no se puede pasar… Buf, ya empezamos.

Con la mirada perdía en esos ojos de cuencas vacías,
se me notan las costillas, debo vivir el día a día.
Alrededores de Mestalla: Habían Jugado Valencia y El Recre
Entradas de favor... ¡Por favor!
Nos despertamos tarde, así que, entre que comemos y vamos a la búsqueda de un sitio para comprar chubasqueros, salimos a las cinco pasadas. Ana me ha comentado que se suspendieron los conciertos del Sábado a partir de las once más o menos, así que no nos perdimos nada… Al menos, había presenciado cinco canciones de Canteca de Macao. Algo es algo. Llegamos a Benicassim más tarde que el Sábado y aparcamos en el mismo punto casi. Ya empezamos… está sonando Macaco mientras montamos la tienda. ¡Joder! No llueve, menos mal… ni lloverá en toda la noche. Si lo llegamos a saber no perdemos tiempo buscando los malditos chubasqueros. Pero ya se sabe, es la ley de Murphy: si no los compramos, habría caído de nuevo el diluvio. Da igual. Grito “¡Hoy sí, hoy sí!” Y entramos al recinto. Suena Sociedad Alcoholika, así que vamos directamente a la zona del escenario Matarile. Conciertos, bailes, barro… y llega el turno de Fermín Muguruza. El escenario República bombea, y los ritmos reggae y ska penetran con fiereza en nuestros oídos. Sin duda (si quitamos a Canteca de Macao), el mejor concierto de todos. ¡Butal!
Besos y abrazos con: quillita que no recuerdo su nombre, Alejandra (¡esa quilla linda!), una quillita de clase, Txupez, Vanessa (también de clase), Sandra (mi chica sonriente), una quillita de la escuela que viene a veces al Calaveras, el compinche de Arantxa, la amiga de Raquel y Jesús, Yoel (el quillo compinche de Cristina), otra quillita de clase súper maja (joder lo mío con los nombres no tiene remedio)… así hasta a trece personas. A Josepo y Diego, flipaditos los tenía. Los pipís en la tapia habilitada para ello. Lo más asombroso es que mientras meabas, al lado una quilla se acuclillaba para realizar los mismos menesteres. Sin pudor, sin vergüenza, sin ningún miramiento: no existe diferencia entre quillos y quillas, sólo personas que quieren disfrutar al máximo y no perder nada de tiempo.
El baile en el barro relaja que te cagas. De verdad, como hay que danzar lento, relaja un porrón. Josepo y yo, de vez en cuando, marchamos al barro a bailar. Uno, porque no hay nadie y se está tranquilo; dos, porque relaja y está guachis. Es blandito, pringoso, moja un poco… casi, casi, apetecía caerse, jejejeje.
Ojos de Brujo me aburrieron (con este último disco el directo no es lo suyo, demasiado repetitivo su espectáculo). Pata negra me parecieron geniales. En Reincidentes y Boikot, muy buen ambiente. Skalariak me pareció bestial en directo, una descarga feroz de bailoteo loco. Y, para finalizar, Los Delinqüentes, divertidos como siempre, pero a los cuales acababa de ver hace bien poco en Zaragoza (se puede recordar ese momento de juerga con ellos en el Calaveras y Diablillos). Las 5.30, hemos de marchar a dormir, que hay que madrugar. La tienda nos espera con sus colchoncitos hinchados. ¡Qué descanso! Dormimos como lirones, lo aseguro.
Es Lunes y tengo que currar. Al día siguiente, hoy, comienzo quince días de vacaciones. C’est à dire, tengo que regresar a Zaragoza sólo para trabajar un día, sabiendo que Josepo permanecerá con Diego en Gandía hasta el Miércoles. ¡No me jodas! Mais, c’est la vie, ma vie… No vi a quienes quería: G-5, El Bicho, Macaco, La Troba Kung-Fu, Kalima, presenciar bien Canteca de Macaco, era ya tan sólo una mala vaina. Me lo pasé en grande, disfruté como un enano, bailé como pocos… pero, merde, regresé con la sensación de que me había perdido algo: ver a mis grupos favoritos del festival.
Mis ramoneros, destrozados, quedaron en Benicassim; las zapas de Josepo, también. Y el Sol, el Sol también se quedó allá, pues salía bien hermoso el día que me iba para llegar a Zaragoza debajo de una inmensa lluvia. El móvil, todavía permanece empañado en su interior y alguna tecla persiste en su disfunción.
Mis ramoneros y las zapas de Josepo. Se puede observar el barro (poco se ve la verdad) y las rajas y agujeros... ¡Bestial!
Pues sí, este fue mi Viñarock, una nueva muestra de que tengo una buenísima suerte. En el próximo viaje, más…