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jueves, 22 de abril de 2010

lunes, 29 de marzo de 2010

sábado, 20 de marzo de 2010

viernes, 17 de abril de 2009

Narbonne

Llegamos a Narbonne ya avanzada la tarde. Logramos aparcar después de dar una pequeña vuelta y dirigimos nuestros pasos a la plaza donde estaba sita la catedral, de estilo gótico, de esta bella localidad. Allá, pudimos visualizar un fragmento de la Vía Domitia calzada romana de paso obligado para ir de Italia a España, y la mencionada catedral de “Saint-Just y Saint-Pasteur”, con su alta nave central, sus naves laterales y capillas y un impresionante coro. Al salir y voltearla, pudimos observar que no se había terminado y, donde tendría que estar el crucero, había un inmenso solar a modo de patio que dejaba a la vista cómo se habían cerrado las obras antes de la finalización del edificio.

Con un poco de frío en el cuerpo, decidimos entrar a tomar un café. Allá, mientras Cuco insistía en comprar un paraguas, nos relajábamos de un intenso día de turisteo rumbero. Cerraron la tienda y sin nuestra preciada compra, recorrimos unas pocas calles antes de llegar al coche que, una vez más, nos desplazaría por las carreteras de la France.

sábado, 14 de febrero de 2009

Pneu en la sala Arrebato

Jueves, de nuevo, a la Sala Arrebato. La verdad es que mi asistencia allá se debía a que tocaba Eric, "El brindador", y, por supuesto, ni quería ni podía faltar. Él salía el primero a tocar. Como se suele decir, teloneaba a otro grupo del que desconocía, incluso, su nombre. Salió con su guitarra, todo magico él, y ejecutó su repertorio. Canciones que, poco a poco, fueron encandilando más y más a los allí presentes.

Nada más terminar, dos quillitos prepararon el escenario a toda velocidad. Una alfombra sobre la que situar la batería, los amplis y la guitarra. Al poco, comenzaron el espectáculo. Su nombre era Pneu: Batería hiper acelerada y guitarra a toda virgen y distorsiones. Vamos, un porrón de caña a nuestra disposición. Pero, el público (y me incluyo yo), parecía distante. Al ver la pasividad de la gente, nos incitaron a acercarnos, a subir al escenario, a compartir ese espacio con ellos y situarnos en derredor. Así hicieron unos pocos...

Esa era su verdadera propuesta. Situarse en medio del bar y, con la people alrededor, presentar con inmensa fuerza, con intensidad, con brutal energía, cada una de esas explosivas descargas que tenían pensado ofrecernos. Lo hicieron sobre el escenario, mas daba igual porque, sinceramente, me tumbaron en el primer asalto.

Al terminar y, antes de dirigir mis pasos hacia el hogar, me compré el CD que me hiciese recordar ese concierto que había tenido el lujo de presenciar.

jueves, 3 de abril de 2008

Vacances de Semana Santa III. Marseille

El Sábado era día de excursión. La jornada matinal transcurriría por Marseille, así que tocaba levantarse no muy tarde y coger el súper bólido de Anaïs para tomar dirección a la ciudad costera. Allí fue mi primer contacto con esa extraña forma de aparcar que tienen en la France en determinados sitios (y que está permitida): con dos ruedas encima de la acera. Mientras observaba a Anaïs maniobrar para entrar en el hueco, al tiempo que tenía que subir parte lateral de su coche a la acera, pensaba lo difícil que me resultaría a mí ¡Buf! ¡Paso, paso!

Primero, tocaba visitar y tomar un delicioso café en casa del papa de Anaïs, un hombre con bastante fuerza en su mirada. Allá estaba, con su mujer, y con la hermana y el pequeño sobrinote de Anaïs en la hora de su comida. Cafelito, un rato de conversaciones que se me pierden en los oídos y la alegría de estar allí descansando en mis vacaciones. De nuevo el coche, dirección a los montes poseedores de senderos señalizados. Pero, antes, hay que comprar bocadillos para la comida y, ya que estamos cerquita, visitar a la madre de Anaïs.

Descendemos por las escaleras y llegamos a las “habitaciones”. El panorama que me encuentro me parece fantástico. Allí, un grupo de personas sentado alrededor de una sucesión de mesas comparten una comida comunitaria. Conversan y miran, al mismo tiempo, a uno de sus compinches que está realizando fotos a una esculturilla sita en la arena de la playa. Las olas rompen a unos pocos metros, la salinidad se respira. Como una estampa de película muy, muy, mediterránea se me antoja maravillosa esta vivencia. Quedo un momento solo y la madre de mi querida anfitriona me dice (ahora toca mi horrible francés):

- “C’est la vie marseillese”

- “J’aime bien la vie marseillese” - Respondo con alegría.

La sonrisa aparece en nuestros rostros. Sin duda, se me ha transmitido la alegría de ese grupo de gente. Cuando marchamos, pienso: “así quiero estar yo cuando me jubile, con mis compinches, a pie de playa, dejando que nos acaricie la brisa del mar, disfrutando del sol, de las comunitarias comidas, de las risas y de las conversaciones que esos momentos nos otorgasen. Disfrutando, momentos de soledad en los que múltiples ideas y pensamientos dejen regocijarme entre mi dicha y la de los demás. Sí, quiero que en mi más avanzada edad, las estampas cinematográficas mediterráneas invadan por completo ma vie.

Hasta que encontramos el punto adecuado para comenzar a ascender damos mil vueltas. La verdad es que es todo un poco lioso, pero a mí me gusta, porque así veo más cosicas, más paisajes, más casitas. Por fin llegamos y elegimos lo que parece una excursión facilita. Efectivamente, lo es. Lucho, Stitch de los bosques, Anaïs y yo caminamos despacio en busca de un sitio donde comer. Al fin, después de subir hasta casi lo más alto del monte, paramos. Anaïs nunca había observado Marseille desde ese punto de vista. Comemos, hablamos, miramos y cogemos (bueno, más bien coge), tomillo. A mí, ciertamente, esto me relaja mucho y me llena de vitalidad. ¡Mis queridos Pirineos están presentes!

Anaïs "mini-crack", Stitch "de los bosques", Lucho y Christian "crack" en el monte... Las vista de Marseille es bonita, jejejeje (ya la pondré, ya)

Ya de tarde, regresamos a Aix-en-Provence. Me siento algo cansado. Es lo que tiene haberse relajado tanto. Tenemos que comprar, hacer la cena, papear y... ¡marchar de fiesta! Estábamos invitados a la fiesta de un quillito que se iba unos meses fuera a terminar no sé qué de sus estudios y, obviamente, no podíamos faltar. A mí me parece un buen plan. Pero, bueno, lo dejaremos para una futura entrada, jejejeje. Es que tengo que cocinar...

viernes, 28 de marzo de 2008

Mon ami de la Córnea

Colaborando con la Mirada de la Córnea, añado acá el enlace para visitar las fotos a grafitis que realicé en La France: pincha aquí, chamaquín/a.