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lunes, 28 de junio de 2010

35

TRES: Es el ternario en el que la tensión de los opuestos, entre par e impar, se resuelve dando origen a un nuevo impar; es el símbolo de la generación a partir de la unión entre dos complementarios, del macho y la hembra para dar origen al hijo; la espiritualidad como complemento de cuerpo y alma; es la línea que se desplaza sobre su punto de origen para dar nacimiento a la más simple de todas las figuras: el triángulo, y con él todas las figuras planas. Por ello es apto para reproducir eternamente las mismas estructuras. El tres cierra un ciclo, una primera totalidad que no es más que otro uno, otro impar en el que se iniciará el próximo ciclo; como dice Platón en el Timeo: “Es imposible combinar bien el conjunto de dos cosas sin una tercera, se necesita un lazo que las una”.

CINCO: Con el cinco hace aparición una nueva dimensión: el tiempo, lo que también equivale a la animación de la materia mediante la vida al concederle continuidad y sucesión. Los griegos le llamaban el número nupcial por su posición intermedia entre los cuatro primeros y los cuatro últimos números de la década. Simboliza al hombre como entidad completa e intermediaria entre el mundo inferior y el mundo divino. Es el hombre encerrado en el pentagrama revelador de la divina proporción, con sus cuatro miembros regidos por la cabeza, y los cuatro dedos regidos por el pulgar. Pero además, por su carácter de intermediario, puede ser un número destructor de lo temporal, mutable y perecedero.

Es el primer número que manifiesta todas las posibilidades del Universo, y por ello, los pitagóricos tenían como signo para reconocerse la estrella de cinco puntas. Por último, cuando se le representa mediante un cuadrado con un punto en su centro, representa la totalidad material (el cuaternario) y su esencia.


domingo, 6 de septiembre de 2009

Brujitas

El Sábado fue el cumpleaños de Martita. Como ella es muy especial para mí, decidí que le entregaría un regalito hecho con mis pequeñas manitas. Compré el material necesario y me puse a dibujar, a recortar, a coser, a pegar... y el resultado fue el de la foto: 8 brujitas volando y una Luna.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS!

miércoles, 1 de julio de 2009

Cómo celebrar un cumpleaños a lo grande: Ascensión al Balaitous

El súper equipo de montañeros locos que se juntó para la ascensión al Balaitus

Eran las 9:10 de la mañana. En la gasolinera de Repsol de la salida de Zaraguaya nos reuníamos ese dispar equipo que había decidido acometer la ascensión al Balaitus. Josepo me acababa de presentar a Félix; con Cuco, llegaban Marta e Isaac. Llevábamos todo el material preparado, a excepción de dos pares de crampones y dos mosquetones y dos ochos… Sallent sería el lugar para recoger esos necesarios utensilios, así como para ponernos como el Tenazas con aquellos alimentos que llevaba cada uno.

Después de comer ya sólo nos quedaba el último tramo en coche, hasta el embalse de la Sarra, para comenzar nuestra ascensión hacia el Refugio de Respomuso, quizás un poco más tarde de lo planeado. Por eso, al llegar, ya no teníamos agua caliente y, Marta y Pibe (los dos más valientes del grupo), se ducharon con la gélida agua pirenaica.

Un poquito antes de llegar al Refugio de Respomuso

Tras la cena, la sorpresa. Los chicos/as habían preparado una tarta en la cocina mientras Pibe se duchaba. Sobre un bizcocho, una capa de nocilla y su nombre, “Pibe”, escrito con Lacasitos. Además, un oso de regalo y, de parte de Marta, la camiseta más chula del Mundo Mundial. Realmente, le hizo más ilusión que a los de verdad… Por su parte, también había sorpresa: un pequeño presente para cada uno/a de aquellos/as que iban a compartir su día de cumpleaños ascendiendo al Balaitous. Era la noche previa al día señalado, mas era el momento de comenzar a celebrarlo.

Despertamos a las seis. Entre pitos y flautas, de nuevo, se nos hacía más tarde de lo previsto, pues no comenzábamos la ascensión hasta casi las 8. En esos momentos, nos daba un poco igual. Estábamos contentos de estar allá, a puntito de acometer ese apetecible pico. Para Marta era su primer pico, así que su bautizo iba a ser por todo lo alto. Además, al igual que Pibe, ella nunca había rapelado. Para Cuco era su tercer intento. Nunca había ido con material y, además, siempre había comenzado desde la Sarra. Para Isaac era su primer 3000. Josepo tenía sus dudas y Félix, el más experimentado, sabía que no iba a estar “chupado”.

Ascendiendo. El Refugio queda allá abajo...

Iniciamos la marcha con un fuerte desnivel. Cada uno va a su ritmo, aunque intentando no perder contacto visual los unos con los otros. Yo voy con Pibe, casi siempre detrás de Cuco que es quien lleva la delantera durante todo el trayecto.

Cuco esperando... ni se da cuenta de la foto, jejejeje.

El ritmo no es rápido, por lo que Pibe se encuentra bastante descansado. Llegamos a los primeros neveros y, allá, todavía no hace falta piolet, ni crampones, ni na’ de na’. Me hace gracias ir con Pibe, pues por no llevar, no lleva ni bastones, así que en tramos de nieve un poco más inclinados corretea porque así es más difícil que resbale y se dé de morros con la nieve.

En el "islote" previo a la ascensión de La Brecha de Latour. ¡A ponerse los crampones!

Nos juntamos todos/as en una roca. Allá, me entero de que Marta, debido a sus gafas “fassion” (que le ha dejado el Pibe), ha pasado de ser “Martita Seis Dedos” a ser “Willy Wonka”. Desde allá divisamos la Brecha de Latour, así que aprovechamos para tomar un poquito de alimento (Lacasitos, barrita de cereales y frutos secos) y calzarnos los crampones. Tomamos la ladera y caminamos, en una pronunciada subida, hacia la brecha. Al llegar, hemos de esperar un largo rato. Tenemos gente delante y se ha formado cierto atasco. Allá es donde encontramos la mayor dificultad de toda la ascensión: un resalte de una roca de algo más de dos metros y con malos agarres para pies y manos. Pibe, Marta y Josepo, son ayudados por Cuco a subir. Allá se pasa un poco mal, puesto que cuesta pasar ese punto y, al mismo tiempo, no paran de caer piedras, tanto de aquellos/as que bajan caminando, como de aquellos/as que lo hacen rapelando. Menos mal que Josepo e Isaac llevan casco, que si no alguna cuquera se habría formado…

Tras haber pasado todos, comienza la trepada. Primero por clavijas y, luego, ya buscando los agarres adecuados. Afortunadamente, las presas (aunque con alguna piedra traidora suelta), son buenas tanto para pies como para manos. Superada la brecha, por fin vemos la cima, allá al fondo, con su horrible pirámide de hierros coronándola. Descendemos un chipitín y, de nuevo, descansamos.

Ya sólo queda el último tramo. Y otra vez los crampones

Comentamos la subida y, ya un poco más aliviados, somos conscientes de que ya lo hemos logrado. Volvemos a calzarnos los crampones e iniciamos una ascensión diagonal por la nieve hacia la cima deseada. Allá, después de unas 5 horas (no hemos de olvidar el atasco sufrido, así como el mucho tiempo que nos llevó subir el dichoso resalte), los siete hemos llegado.

Cuco, Marta y Pibe en la cima.

Nos abrazamos todos/as.; se le felicita, de nuevo, a Pibe el cumpleaños; nos hacemos fotos; bailamos; comemos un trozo de brazo gitano que había comprado el cumpleañero a modo de tarta (que, con rima y todo, la había llevado Marta)… estamos contentos ¡Sí, lo habíamos logrado!

Preparándonos para seguir el descenso. ¡Otra vez los dichosos crampones!

Al poco rato, descendemos. El mismo caminito, pero a la inversa, hasta llegar a la brecha. Allá, toca rapelar, así que nos ponemos los arneses y Félix prepara la cuerda. Sin embargo, aún no la íbamos a utilizar, porque aprovecharíamos aquella que unos quillos llevaban consigo y, así, seguidamente poder utilizar, ellos también la nuestra. Con los dos primeros rapeles, ningún problema. Pero, con el tercero, la espera (por atasco de nuevo) es demasiado larga. El cansancio y el hambre empieza a reflejarse en las caras; pero, no es lo peor… De repente, caen piedras. Una choca directamente en la mano de Pibe. Afortunadamente, la sangre hace presencia, lo que evita empezar a ver una mano totalmente hinchada y morada. Un ¡Plac! suena fuerte… Afortunadamente, Isaac lleva casco, sino la brecha en la cabeza habría sido más que notable.

Entre las piedras que caen, el hambre, el cansancio, la espera, el deseo de realizar el tercer y último rápel del descenso es más que justificado.

Tercero y último. Éste sí que es un rápel, y no el tipo raruno ese de la sotana y las gafas al revés.

Por fin, bajamos, y como siguen cayendo piedras, a medida que cada uno/a llega, se calza los crampones y se pone en marcha. La nieve y las grandes rocas hacen el descenso un poco más pesado. De repente, oímos gritos. A lo lejos, dos quillos, de pie en una inmensa roca rodeada de nieve por todos lados, parecen mover sus brazos. Creemos, entonces, que algo ha pasado. El vuelo de un helicóptero parece indicar que algún tercer montañero se ha despeñado.

El no haber comido pasa factura y a la Willy Wonka montañera le da una pájara del carajo. Finalmente, nos juntamos todos/as en el Refugio. Por fin comemos, pues ya era bendita la hora de poder alimentarnos bien y recuperar parte de las energías gastadas durante toda la jornada montañera. Recuperamos nuestros mochilones y seguimos el descenso. Cuco y Josepo por delante. Isaac, Pibe y yo, en medio. Y Martita y Félix cerrando el grupo. Se nos ha hecho muy tarde. No nos juntamos todos/as en la Sarra hasta pasadas las 10 de la noche. Pibe ha encendido el móvil. Tiene un porrón de mensajes y de llamadas con la intención de felicitarle. Son sus compinches, aunque no todos/as se han acordado.

El refugio queda atrás mientras nos alejamos lentamente de él.

Desde el descanso que me ofrece su la mochila observo cómo transcurre el momento de montarse en los coches y, por tanto, de las despedidas. Todos se van abrazando y deciden que quedarán para hacer intercambio de fotos. Félix tiene abundante material de los diferentes rapeles realizados. Isaac, seguramente, un porrón de paisajes. Pibe, las fotos que le sirven para su “Senderismo para toda la Galaxia”. Josepo, también había llevado su cámara… Un CD con todo ese material tendrá que ser conformado. Con Cuco al volante, Pibe de copiloto y Marta detrás en estado de somnolencia, repaso mentalmente lo maravilloso que ha sido el fin de semana… Me interrumpe una llamada. Veo a Pibe emocionado. Es su familia, de Colombia, que lo ha llamado.

-“Por cierto, Pibe, ¿quieres poner algo?”

- “Pues claro, Lucho, aunque sea unas líneas”

Seré breve, porque Lucho ha metido acá una pedazo crónica pa’ fliparlo. No obstante, no puedo dejar esta entrada así, sin ofrecer mi más sincero agradecimiento a mis compañeros/as de ascensión al Balaitous. A Félix, por su carisma, por sus reverencias ante el baile, por sus explicaciones y cuidados. A Josepo, por su simpatía, por su sencillez y su alegría osezna. A Isaac, por su compañerismo, por compartir sus experiencias, por disfrutar también con nuestras majaderías. A Cuco, por ser, una vez más, mi compañero de fatigas, por su amistad, por su continua ayuda. A Marta, por querer celebrar conmigo este día y, para ello, como una auténtica campeona, subir semejante pico y compartir, así, momentos importantes de mi vida. A ti, Lucho, porque siempre me acompañas y, además, porque luego escribes semejantes parrafadas. Vamos, todos/as ellos/as por haberme ayudado a celebrar, allá a 3.151 mts. de altura este cumpleaños que queda en mi cabeza como un maravilloso día.

Jo, y además, he de dar las gracias a todos/as los/as que me llamaron y mensajearon, porque encender el móvil y ver tantos mensajes y llamadas, o encender el ordenador y ver el Facebook lleno de comentarios jubilosos, me hizo más ilusión que a los de verdad. ¡Son ustedes muy grandes! Y por eso les quiero a todos/as.

¡GRACIAS, MUCHAS GRACIAS!

sábado, 31 de enero de 2009

Abuelita

Recién llegado a casa, tenía un mensaje de mi tío Diego en el Facebook. Allá, aparecía un vídeo del cumpleaños de mi abuelita. Por un lado, me produjo alegría poder verla otra vez más allá de una foto. Por otro, me entró la tristeza de saber que me pierdo tantas y tantas cosas que suceden en esa tierra querida mía que siempre llevo en el corazón...

sábado, 28 de junio de 2008

28 de Junio: Cita con Juanes

Hoy ya es la fecha. El primer regalito, de la Mariachi, que ha entrado en mi habitáculo para despertarme y desayunar juntines en el hogar. Se trataba de una camiseta súper chula con la cara del gran José Luis López Vázquez y en la que pone: "A por las suecas". En la etiqueta, lo escrito parecía estar dedicado a mí. Lo transcribo:

La vida no es fácil en el barrio, no, pero al menos puede ser divertida y excitante. Callejear entre charcos un día de lluvia (a mí me encanta), quemar una noche bailando bugalú (bueno, que puedo comentar sobre esto si mi velocípedo se llama boogaloo y mi teoría sobre la vie también), disfrutar de unas cañas esos primeros días de sol de marzo (cañitas, cafelitos o lo que sea ¡esa vida social!), o poguear escuchando punk rock (y si es el de Ramones mejor, jejejeje ¡Hey Ho, Let's Go!) [...] apostamos más que en un casino y, aunque sea al rojo y salga negro, el Viaje habrá merecido la pena.

Después llegó el turno de la Choni, con un Jack inmenso (sí, el de The Nightmare before Christmas), al que se le puede ir cambiando la cabeza con diferentes rostros. Muy guapo, sí, sí...

Miles de mensajes, de llamadas, incluso de postales internautas (que molón el conejito rosa de mà cherie Almu), siguen amenizando el paso de los minutos.

Hacía tiempo que no se acordaba tanta gente de mí para mi cumple.

Muchas gracias a todos/as.

PS. El concierto de esta nuit vendrá cargadito de recuerdos. Bailaré, cantaré, disfrutaré, cada una de las canciones con ustedes... Les quiero

jueves, 26 de junio de 2008

Recibiendo regalitos

Este año se rompe "la maldición". Mi cumpleaños se adelanta y empiezo a recibir sorpresas. Ayer fue María quien, anticipándose a la fecha (pero teniéndome presente), por el Messenger, me escribía: "Feliz Cumpleaños! ¡Esta quilla es un cielo!

Hoy, al llegar a casa, abría el buzón y veía un cómic en francés, con lo que intuía que era una carta de mà cherie Anaïs. Nada más empezar a leer, descubría que mi percepción había sido acertada. Me escribía para felicitarme el cumple y, obviamente, la carta llegaba con la antelación de quien quiere asegurarse que llega a tiempo. Me encantó pasar aquellos días en su casa de Aix y me encanta saber que sigue por le monde formando parte de mi vida. Al terminar el trabajo, una nueva sorpresa me llenaba de ilusión. Como Mara mañana no está y el Sábado no trabajamos, habían decidido, a última hora, que hoy era el día señalado.

El Mah Jong, juego de origen Chino

En primer lugar, un juego "de peques" que me había llamado la atención por ser como un rompecabezas múltiple. Y, seguidamente, ¡¡¡¡¡el mah jong!!!!! que había visto en Deseo, Peligro. Desde ese día quería tenerlo, era una de esas vainas pendejas que se me meten en la cabeza. Y sí, mis súper compis de currele, que son unos/as cracks, llegan y cumplen mi deseo. ¡Jo, qué ilusión más grande! Quiero a mis compis de trabajo, porque son los/as mejores...

Realmente, me siento dichoso en estos momentos... Hoy, creo que toca celebrarlo.