martes, 21 de octubre de 2014

Cita

"Los yogui y los estoicos, dos egos virtuosos que logran sus considerabilísimos resultados fingiendo sistemáticamente no ser lo que son."

Aldous Huxley, La isla

jueves, 18 de septiembre de 2014

Hace un año del Camino de Santiago...

Hace un año, llegamos a Santiago de Compostela después de trece días pedaleando. Habíamos salido de Zaragoza con la fuerza y la ilusión necesaria para intentar llevar a cabo semejante hazaña. Cansados, pero emocionados, llegamos a la plaza de Obradoiro con nuestras pequeñas Boogaloo y Pirita después de pasar por diferentes fases, tanto personales como físicas.

Por esta razón, he decidido intentar narrar, etapa por etapa, cómo fue aquella experiencia. Será poco a poco, de manera holgada en el tiempo; pero, espero que constante. Espero que lo disfruten.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Ruta circular: La Bodega - La Bastida de les Alcusses

Habíamos decidido ir a pasar un fin de semana de total tranquilidad después de los ajetreados días por tierras gallegas. Inspeccionamos por Internet dónde podíamos marchar y dimos con la Casa Rural La Bodega. Ese sería nuestro destino que, sin duda, resultó ser un gran acierto.

Casa Rural La Bodega vista desde la lejanía.

Rodeados de viñas, la tranquilidad se respiraba en cada una de nuestras acciones. La Bodega, rehabilitada, se convertía ante nosotros en un precioso edificio ideal para descansar y relajarnos. Los deliciosos menús que nos presentaban para cenar no hacían más que aportar nuevas sensaciones a nuestra siempre apetencia culinaria: platos tradicionales que esconden entre sus ingredientes alguna historia personal que se convierte en aprendizaje. Y la amabilidad y cercanía de sus propietarios, hacían más entrañable, si cabe, la estancia.

Recorrido circular: La bodega - La Bastida de les Alcusses

Ante este panorama, se hacía difícil querer moverse de allí, mas las ganas de hacer un poco de senderismo por la zona nos llevaron a buscar algún enclave. Néstor, pronto nos preparó el recorrido ideal para poder acercarnos a La Bastida de les Alcusses. Un trayecto circular que les detallaré a continuación:

Perfil de la etapa

Comenzamos la andadura desde la misma Bodega, ya que así no hace falta coger el coche para desplazarse a ningún punto de inicio. Desde allí, se toma el único camino que hay descendiendo las escaleritas y que, pronto, comenzará a ascender a medida que la Bodega va haciéndose más y más pequeñita. Camino que no dejaremos hasta llegar a la primera señal que nos indica el Camino de Santiago levantino, el cual tomaremos desde este punto.

Intersección: Tomar el Camino de Santiago

Tomado el Camino de Santiago, nuestros pasos discurrirán por él durante un buen trecho. No en vano, iremos dejando atrás algún que otro desvío que obviaremos para no dejar de seguir las flechas amarillas, incluyendo aquel primero que nos señala la dirección de Casa Oraa.

Vistas

Sin embargo, llegará un punto en el que la intersección deja dos opciones: seguir recto o torcer a la derecha en dirección Casa Oraa y el Camino de Santiago. Es allí donde abandonamos las flechas amarillas y continuamos rectos dirección Sierra Grossa.

Punto donde se abandona el Camino de Santiago

Pronto se atisba lo que será nuestro destino, allá en lo alto de la Loma de la Bastida, que a los pies de su falda presenta la puerta de entrada con los horarios de acceso.

Horarios de acceso

A partir de aquí se inicia el tramo más duro y que presenta las pendientes más pronunciadas, con la opción de seguir siempre por la pista o, al rato, tomar un pequeño atajo por un camino que gira hacia la izquierda que nos ahorrará algunos metros y unas cuantas curvas.

Punto de desvío (atajo hacia la izquierda)

A pesar de las pendientes y de las ganas de llegar al destino, no podemos olvidar que el ascenso que nos ofrece hermosas vistas del paisaje circundante.

Vistas

Y, por fin, después de unas dos horas, llegamos a nuestro destino: La Bastida del Les Alcusses, restos de la ciudad íbera del Siglo IV a.C. que estaba protegida por una muralla cuyo trazado se adapta a la cumbre de la montaña.

 Entrada

Reconstrucción de casa íbera con el Monumento al Guerreret de Moixent en primer plano.

Restos de una Casa íbera 

Restos de una Casa íbera

Para regresar, desandaremos el camino hasta tomar la Vía Augusta, donde tendremos que pasear por el arcén de la carretera.

Vía Augusta

Seguiremos por ésta hasta llegar a la altura del Albergue de Les Alcusses, donde tomaremos el desvío del Sendero Local V-12 (Camí de Les Alcusses), que coincidirá, posteriormente, en su trazado con la Vía Augusta y que no dejaremos hasta cruzarnos con la CV-652.

 Vistas por el SL V-12

Continuaremos unos metros por la carretera hasta observar, a nuestra izquierda, un sendero descendente que tomaremos para dirigirnos hacia nuestro punto de inicio y final.

Intersección: Tomar el sendero

Finalmente, al llegar al final del descenso que parte desde la CV-652, giraremos hacia nuestra izquierda siguiendo la ribera del Río Cañoles hasta acercarnos a La Bodega.

FIN

Junto al Monumento al Guerreret de Moixent

lunes, 1 de septiembre de 2014

Cita

"El camino está siempre marcado, pero no en un sentido fatalista. Cada instante, con la respiración, con la mirada, y con los días que se repiten, uno tras otro, se va decidiendo espontáneamente".

Banana Yoshimoto. Kitchen

jueves, 14 de agosto de 2014

It's Only Punk Rock (But I Like It)

Estamos en casa y nos hemos puesto el último discazo de Sugus: Ciclostes. Es una auténtica descarga de guitarreo desenfrenado y contundencia que, sin duda, introduce el ritmo frenético en las venas de quien lo escucha. ¡Por acá no se deja que fluya la horchata!

Por eso, hoy comparto con ustedes el animado vídeo de la última canción del disco: "It's Only Punk Rock (But I Like It)", un temazo con declaración de intenciones. Y sí, señores y señoras, será sólo Punk Rock, pero... ¡me encanta!

lunes, 23 de junio de 2014

¿Pedir disculpas por ayudar?

Durante esta semana, tengo a Frida (la perrita de la mía mamma), a mis cuidados. Eso lleva consigo darle de comer, cepillarla, darle la pastillica y, entre otras cosas, sacarla a pasear, hecho éste que me ha llevado a vivir un curioso momento.

No conocedor de la multitud de tipos de collares, el que posee Frida es de esos que no se llevan sólo alrededor del cuello, sino que sus correas recorren parte del pecho y la lomera. Así que, hasta hoy, lo he puesto como yo pensaba que era la manera adecuada; mas, siempre mirando hacia la comodidad de la perrita. Esta tarde, al salir a dar una vuelta, al rato de estar en la calle, ha salido un hombre de un portal y, nada más observarnos me ha dicho:

- "Creo que lleva mal puesto el collar".

Me he detenido, me he fijado y, efectivamente, una de las correas de las patas no estaba en su sitio. Así que he procedido a quitarle y ponerle el collar como, hasta hoy, pensaba que era la manera adecuada de hacerlo.

Al tiempo que llevaba a cabo la operación, agradecía al hombre que me hubiera avisado. Sin embargo, él, mientras se alejaba, pronunciaba:

- "Y perdona, si he..."
- "Muchas gracias. Yo creo que ya está". Me anticipaba al final de sus palabras. - "Muchas gracias"

No obstante, mis conocimientos para una buena colocación del collar eran erróneos.

- "Uy, creo que lo has vuelto a poner mal. Mira, yo tengo una perra que tiene un collar igual y voy a enseñarte cómo se pone"

Así que se ha acercado a Frida, ha tomado el collar entre sus manos y, mientras me explicaba los pasos a seguir, colocaba el collar de manera idónea. Yo, concentrado, escuchaba y miraba atento a la explicación. ¡Guau! ¡Ahora sí que estaba bien puesto!

Volví a darle las gracias y, sin embargo, de nuevo volvía a escuchar:

- "Oye, perdona por haber..."
- "Pero, no, muchísimas gracias. Gracias por haberme enseñado..."

Y, entretanto, él se alejaba pidiendo perdón.

Me he dado la vuelta y me he quedado reflexionando. ¿Me estaba pidiendo perdón por haberme ayudado? No lograba comprender una situación así, en la que una persona sintiese que tenía que pedir disculpas por haberse parado amablemente y haberme explicado como corregir algo que yo estaba haciendo mal y que, además, iba en beneficio y comodidad de Frida. No, no podía concebirlo.

Me ha llevado a pensar que estamos en un momento en que gran parte de la sociedad vive de una manera excesivamente individualizada y poco acostumbrada a relacionarse, aunque sea con un simple hola, con personas desconocidas. Por esta razón, el hecho de advertir a alguien, de aconsejar o de ayudar, se aprecia como una especie de intromisión, de descaro, de atrevimiento, acto que, consecuentemente, ha de llevar consigo una petición de disculpa. Es extraño pensar que la acción de aconsejar para buscar el beneficio de otra persona se convierta en una situación de culpabilidad. ¡No lo entiendo!

Y me jode que el mundo sea así...

PS. Ahorita mismo, me voy a pasear con Fridita y le voy a poner bien el collar. ¡Gracias amable señor!

jueves, 12 de junio de 2014

Kid Congo and The Pink Monkey Birds en Wah Wah Club


El Martes tuve la suerte de presenciar el concierto de Kid Congo and The Pink Monkey Birds en el Wah Wah Club. A pesar de que, en la entrada marcaba a las 22.00 horas, no empezaría hasta las 23.00, algo ya previsible y que debe de ser la tónica en estos lares... Es algo que habrá que averiguar.

Pedí una cerveza y me situé cerca del escenario, esperando con ganas que saliera la banda. A los pocos minutos, subieron al escenario y empezaron a tocar. Supe, entonces, que este concierto sería como una bomba de relojería. Un preciso mecanismo que, en algún momento de la noche, va a estallar cuya onda expansiva alcanzará a absolutamente toda la sala sin ningún tipo de concesión.

Así fue. Comenzaron con los sonidos más fantasmales, más cercanos a la psicodelia, envolviendo al personal en un ambiente que atrapa y que, sin lugar a dudas, está con ganas de recibir más. Poco a poco, el sonido más garagero, más rockero, alimentado de esa mágica densidad del fuzz, fue invadiendo la sala, hasta alcanzar ese ritmo frenético que lleva al personal a entrar, incluso sin quererlo, en el baile de San Vito. Allá, había explotado la bomba y no había manera de parar sus perniciosos efectos de júbilo y desenfreno bailongo.

Sólo la despedida, pareció volvernos a la realidad. Mas, poco tardaron en volver al escenario y ofrecernos los bises, amplificando, todavía más si es que se puede, el impacto sonoro que estábamos recibiendo a través de una nueva arma que guardaban en la recámara: un LSDC de potencia abrumadora que parecía cerrar el concierto. Afortunadamente, volvieron a salir y nos ofrecieron otros dos temas que, sin embargo, aún dejaron con ganas de más...