sábado, 31 de enero de 2009

NTVG - No hay dolor

El Norte no va a estar arriba, va a ser todo Sur.
Ya no van a sangrar las manos de esos pocos.



Si cuando digo que estoy viciado a este grupo, no lo digo en broma. ¡Qué grandes!

Abuelita

Recién llegado a casa, tenía un mensaje de mi tío Diego en el Facebook. Allá, aparecía un vídeo del cumpleaños de mi abuelita. Por un lado, me produjo alegría poder verla otra vez más allá de una foto. Por otro, me entró la tristeza de saber que me pierdo tantas y tantas cosas que suceden en esa tierra querida mía que siempre llevo en el corazón...

viernes, 30 de enero de 2009

Luna

Luna junto con sus antiguos y re-encontrados compinches

El Miércoles noche, mientras cenábamos, se nos acercó una pequeña brujita a la que yo no conocía de nada. Al poco rato de sentarse con nosotros, me enteré de que su nombre es Luna y que era amiga de Fredy, Maya, Pocoyó... y, junto con ella, iba un gatito a modo de polizón.

Como era amiga de mis compinches, los llevé a casa y hoy le he hecho una foto con sus coleguillas de correduras varias. Así que na', ya tengo una nueva compinche con quien compartir aventuretas varias.

Eso sí, con la ilusión del encuentro, me ha revolucionada un poco a toda la panda. Hoy, al llegar a casa, estaban todos por ahí, tirados, partidos de la risa, jugando a no sé qué. ¡Buf! Hasta que he conseguido hacerles la foto de grupo... Y, mientras, Pocoyó exigiéndome un baño. Estos/as quillos/as me van a matar, jajajaja.

PS. Prometo cuidar mucho a esa brujilla. Se ve que es realmente buena, así que...

San Valero

Dicen eso de San Valero, rosconero y ventolero.

Yo, San Valero, lo inicié ya la nochecita anterior. En ese momento, empezaba un continuo sin vivir de sorpresas (tanto recibidas como dadas), que, cada segundo, hacían que la cara se me iluminase y que una continua sonrisa me acompañase durante toda esa noche y todo ese día.

Decidí que había que detener el tiempo, así que fabriqué un reloj que tan sólo marcase las 8.10 y lo dispuse en mi habitación, lugar donde quedará sito permanentemente.

San Valero fue rosconero, porque saboreamos uno pequeño relleno de nata.

San Valero fue ventolero, porque nos colocamos alitas y no paramos de volar.

Ahora, digo eso de San Valero, ilusionero. Creo que me gusta más...

"M"

"... y los demás creemos en ti, por todo lo que demuestras y las buenas intenciones que generas. También creo que tu altruista generosidad te será devuelta. Buenas noches"

"¡Como mola! ¡Gracias por tu mensaje! ¡Ha sido genial recibirlo!"

miércoles, 28 de enero de 2009

"Interné"

Desde que no tengo "Interné" en el hogar, se aprecia un fuerte parón en mi actividad blogera. Por eso, he decidido que, a primeros de mes, me compro una chingalada de esas de Puerto USB para poder seguir dándole rulo a mis vivencias, ideas, pensamientos... de una manera mucho más constante. Vamos, que necesito volver a actualizar, por lo menos, una vez al día. Tan poca actividad en la mía bitácora se me hace excesivamente escasa.

martes, 27 de enero de 2009

Fredy... y la fábrica de chocolate


Marta me hizo una sorpresa el Domingo. Vino a buscarme al trabajo y me hizo entrega de un pequeño paquetito. En su interior, había un pequeño osito al que, obviamente, había que ponerle un nombre. Decidí que se llamaría Fredy. Con él, Marta y Cuco, marché hasta el hogar de carmeneta para tenber otra sesión dominguera cinematográfica. Allí, conocí a ¿Sergio? y ¿? ¡Qué malo soy para los nombres, carajo! Tras mis idas de perola en la cena y mis extrañas conversaciones con Fredy, creo que se llevaron una muy buena imagen de mí... ¡ejem! (Dos más que piensan que estoy mal de la azotea, jajajaja).

Ayer, Lunes, tocaba SOS Racismo. Como no, Fredy vino con nosotros. Volvíamos a realizar el visionado de Charlie y la Fábrica de chocolate y a preguntar ciertas cosillas sobre las escenas proyectadas. Fredy también participaba. Animaba a los/as niños/as, se les acercaba para felicitarles u otorgarles su simpatía, les hacía "granujadas"... En esta ocasión, había sido muy distinto. Marta y yo tenemos ya esa complicidad que no teníamos aquel primer día en que coincidíamos en una clase; los/as quillitos/as de las aulas son más callados y, al mismo tiempo, participativos; las tutoras están más implicadas... Y eso se nota. Nos alegra, estamos más risueños, podemos elaborar más los contenidos y explicarlos sin interrupciones. Pasa el día y, casi, casi, deseamos que vuelva a ser Lunes y disfrutar de esas horitas tan agradables.

Marta me dijo una cosa súper bonita: "Ojalá, hubiera tenido algún profesor como tú. No sé hasta dónde habría llegado..." Y a mí, me encanta tenerla de compañera, porque teniéndola a mi vera, allá, con los/as chiquiticuates (a quienes se les nota que disfrutan), con las bromas, las enseñanzas, la ilusión que transmitimos, no sé hasta dónde carajo vamos a llegar...