miércoles, 2 de diciembre de 2009

Conductor amable

Iba yo con mi velocípedo por San Vicente de Paul (Mc Cartney). Obviamente, por el carril central. Al llegar al semáforo que da paso a El Coso (yo tenía que torcer hacia la Plaza San Michael (Jackson), me detuve y, justito a mi lado, en el carril de la derecha, se paró un coche. Observo cómo baja la ventanilla y, con voz pausada y afable, me dice:

- "Perdona. Debes de ir por el carril de la derecha, porque si no, los coches tenemos que ir demasiado lentos detrás de ti"

- "Sí, ya lo sé. Pero en esta calle hay carril bus, y yo no puedo ir por él. De hecho, voy por el carril más a la derecha que puedo ir, puesto que no he de contar el del bus, ya que si voy por él, podrían multarme..."

Abrió los ojos. Asintió como comprendiendo lo que le decía y me dijo.

- "Ah, vale, no pasa nada... Gracias"

- "Gracias" - Le contesté yo también.

Subió su ventanilla. El semáforo se puso en verde y comencé a pedalear. Sentí una agrable sensación y sentía que tenía que dedicarle una entrada a tan amable conductor. Eso sí, me siento algo contrariado al pensar que lo que sería una forma de comunicarse normal, se convierta en algo especial.
Gracias, señor conductor.

martes, 1 de diciembre de 2009

Unicef

Hoy, pasé por Unicef. Les pedí recursos que poder utilizar en los diferentes sitios en los que estoy metido. Me dieron un porrón de cosicas, así que estoy realmente agradecido. Ya tengo ganas de llegar a casa y empaparme de todo el material...

Gracias

lunes, 30 de noviembre de 2009

Veintidos impresiones de Granada

"Martita Seis Dedos" con el librico de Borrás
Decido ponerme el CD de El Agua de la Alhambra para que me vuelva a llevar, con su sonido, a la ciudad donde pudimos contemplar tan hermoso monumento...

1. El conductor del autobús que nos llevó desde Madrid a Granada, por su simpatía y alegría, y por los caramelos que nos pasó al terminar la película. "Les avizo que llorarán, que yo lloré...", decía antes de poner la película. "Ven cómo iban a llorá... voy a pasar una bolsa de caramelo pa' que pacen el mal trago..." ¡Un quillo muy crack!

2. Los lloriqueos de Marta al terminar una horrible película sobre un perro que lo único que hace es dar mal a todas horas. Repetitiva e insustancial, de ella había señalado Marta que "era un rollo y que pasaba todo el rato lo mismo". Vamos que era imposible engancharse a semejante peñazo. En el entierro del perro, ver a Marta lloriqueando, después de sus palabras, me hizo mucha gracia.

3. El "pasillo del terror" del Albergue Juvenil de Granada. Largo como el de El resplandor y oscuro por las noches, al fondo una puerta de cristal permitía que se formasen sombras en el interior. Como soy un poco chinchillas, siempre que llegábamos me dedicaba a dar miedo a Marta ¡malooooo, soy malooooo!

4. Los desayunos en el albergue ¡Yuuuuum! Tostaditas con aceite, tomatico y sal... el zumico de naranja, el colacao y un bollo dulce para cerrar... Una buena manera de iniciar el día.

5. El movimiento de las camas todas las noches (y todas las mañanas), para poder dormir junticos, cogidicos de la mano.

6. La quilla del kiosko de la oficina de turismo, para la que las cosas más importantes de Granada estaban encima de su cabeza... Y su memorable frase: "pueden ir al Muceo de Historia, donde hay perzonaje histórico y, entonce... van dizfrazao y ce vizten de... coza, vamo..." De verdad, no he visto en mi vida a una quilla en una Oficina de Turismo tan simpática y agradable. Así da gusto. Gracias, quillita.

7. Las tapitas que ponen con las consumiciones... ¡Qué gran invento!

8. La riquísima parrillada argentina que nos metimos entre pecho y espalda. ¡Si nos sobró algún trocito y to'!
9. La comida tan rica que nos compramos en una tienda de productos ecológicos, que la ponían para llevar en unas barcas hechas con madera de pino ¡Deliciosa!
10. Los ricos helados que nos pipamos y cómo los disfrutamos.
11. Ver (y leer), por primera vez en mi vida, "Mini Market"
12. Los grafitis del "Niño de las pinturas"
13. La visita a la Alhambra, que la realizamos con el libro que me compré cuando estudié Arte Musulman e Hispanomusulmán de mi profe Gonzalo Borrás. Sin duda una de las construcciones más preciosas que he visto en mi vida. Era como estar en el Paraíso... y nos tuvimos que marchar de él.
14. El recóndito buzón donde echamos las postales para Lola y Mariachi. "Les llegarán más tarde", decía Martita. La verdad es que estaba lejos de todo, pero bueno, el lugar bien merecía la pena.

15. La pesadilla de tener que esquivar y repetir mil veces "no" a las quillas con su rama de ¿tomillo? que te "regalaban", para luego cogerte la mano, leerte el futuro y pedirte dinero por eso. Por desgracia, vimos cómo había gente que picaba en tan conocida picaresca.

16. Nuestra noche de marchucón: Por el ¿Makoke?, bar de reggae donde empezamos nuestra noche de rumbeo loco y "El Crepúsculo" (imposible recordar su auténtico nombre), donde casualmente estaba pinchando un quillo con música muy parecida a la que poníamos en el Calaveras y Diablillos; por la gente tan majeta que conocimos esa noche; y por La diversión sin límite en nuestro regreso hacia el albergue.

17. La exposición de Graciela Iturbide, una fotógrafa mexicana con una obra bien interesante.
18. El Manila, una cafetería que descubrimos una tarde y que nos encantó. No sólo por cómo estaba concebida, sino porque la llevaba un quillo italiano bien majete y agradable.
19. Los paseos por el Albaicín, el Sacromonte y el Centro de la ciudad, sin parar de disfrutar de cada paso que dábamos.
20. El divertido inicio de fiesta de la Facultad de ¿Medicina? que presenciamos, con vuelos desde un monumento y todo.

21. Ver cómo ponen Sherk 3 (es conocida mi fobia a esta trilogía), en el trayecto de Granada a Madrid y, posteriormente, en el autobús de Madrid a Zaragoza. ¡Pónganse de acuerdo, carajo!

22. Estar sentado en el autobús de regreso y sentir la felicidad de tener a mi lado a Marta, de haber podido compartir con ella este viaje a una ciudad que quería conocer desde hace tanto tiempo.

Un inmenso placer descubrirla con vos...

viernes, 27 de noviembre de 2009

Príncipe Humperdinck

"Es maaaaaalo. Va de príncipe noble por la vida, pero en realidad su única obsesión es entrar en guerra con el país vecino, sabrá dios por qué. Para conseguir sus fines es capaz de buscar a la doncella más hermosa de su reino y obligarla a prometerse con él, para que al aparecer muerta, el pueblo se conmueva más y clame venganza contra sus enemigos ancestrales. Su retorcido ingenio, no obstante, no es rival para el del siempre perfecto Westley, que logra vencerlo aprovechándose de la cobardía originada por la comodidad con la que siempre ha vivido".

Texto e imagen extraídos de: http://ruta42.blogspot.com/2009/10/panteon-de-personajes-ilustres-el.html

Pues sí, quillitos y quillitas. Éste, voy a ser yo (bueno soy ya), en esa pedaaaazo de obra que pronto se estrenará. El de la película, no es tan sexy y elegante como yo, así que no hay comparación, jajajaja. ¡Qué se le va a hacer! De acá, al estrella[t]do...

martes, 24 de noviembre de 2009

Cena de Eliseo Godoy. 20 años después

En la foto, todos/as los/as que acudimos (faltan Miguel Ángel Colas, David Monreal, "Tocho", Sergio Contreras, Javier Villuendas, María Martínez y Jesús Gadea, que fueron despidiéndose y apareciendo durante la noche)

Me encontré a ma cherie Cecilia. Cómo no, yo había perdido su número de teléfono, así que volví a pedírselo. Sin duda, ese encuentro no era arbitrario, estaba preparado de antemano por el extraño embrujo del Eliseo Godoy.

A los días, y de eso ya hace un mes, me llegó un mensaje: "Mándame tu e-mail. Se está organizando una cena..." A los dos días, un mensaje en mi correo "eléctrico" me informaba de la posibilidad de juntarnos a cenar, después de 20 años, aquellos/as quillicos/as del 75 que hicieron juntos/as aquel lejano 8º de EGB en el Colegio Público Eliseo Godoy. Algo grande se estaba cociendo y, afortunadamente, me encontraba entre sus ingredientes.

No había ninguna duda, ese extraño embrujo existía y volvía a hacerse presente: A tan sólo una semana para el evento, me encuentro a Diego Conget. Otro quillo más que se vendrá a cenar.

Salí presuroso del trabajo. Me acerqué con la duda de cómo carajo sería el recibimiento. Me preocupaba que fuese frío. Un apretón de manos y un "qué tal"... Habían pasado 20 años y, ¡carajo!, nos volvíamos a encontrar. La ilusión estaba en todo mi pequeño ser y, de camino, tan sólo me preocupaba cómo sería el recibimiento. Al entrar, todas mis dudas se disiparon. La sonrisa, la ilusión, la emoción de tan esperado encuentro estaba patente en cada uno de los que ya estaban allá presentes. Eran abrazos lo que me esperaban, eran ojos y miradas que delataban la más sincera alegría de volver a vernos... Sabía que era el comienzo de una noche especial.

Poco a poco fue llegando la gente. Las conversaciones fluían y se hacían cercanas con continuas muestras de afecto. Poco a poco iba llegando la gente y yo, a cada minuto que pasaba, estaba más contento. Era casi increíble volver a estar al lado de aquellos/as que compartieron clase, comedor, patio, conmigo.

La cena, allá estaba. Poco podíamos llevarnos a la boca. Estábamos a otra cosa. Estábamos en los recuerdos, en las novedades. Estábamos viajando entre el pasado y el presente, como si cada segundo fuera insuficiente. Y con el postre, la diosa de la fortuna nos quiso jugar una mala pasada: el abuelo de David acababa de fallecer. "Tocho" y él, tuvieron que partir. Sé que a los dos les hubiera encantado seguir. ¡Puta chingada, joder!

María nos había preparado una sorpresa: la foto de 8º de EGB. Ésta nos proporcionó un momento estelar, puesto que Jorge, gran maestro de ceremonias, nos apremió para intentar nombrar a todos/as y cada uno/a de los/as que aparecían en la foto. ¡Brutal!

Seguía avanzando la noche. Mientras unos/as se iban, otros nuevos aparecían. El embrujo seguía presente y haciendo de las suyas... Nos vamos al Centric, que está trabajando Jesús Gadea. Si él no puede venir, por supuesto, nosotros/as nos acercaremos hasta él.

Pasaban las horas y, por desgracia, cada vez era más consciente de que esa noche acabaría. Cerraron el Centric y nuestros pasos iban destinados a la Oasis. Ya en Cesar Augusto, noté el cansancio en mi cuerpo. Me despedí de aquellos/as que habían quedado rezagados... algo en mí no quería tener que decir adiós al resto. Los tenía bien cerquita, pero esa despedida definitiva, para mí, iba a romper el embrujo. Decidí marchar al hogar sin tener que cerrar la noche. Los pasos me llevaban a mi hogar. Mi mente me llevaba a la inolvidable noche que había pasado. No me había despedido porque no quería pensar que sería otro adiós, no quería pensar que serían otros veinte años sin saber de los demás. Era una chorrada, pero no quería que desapareciese la magia, así, sin más...

Gracias a todos/as los/as que compartisteis la noche conmigo. Les agradezco en el alma tanta ilusión y cercanía.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Una Jirafa. Poema visual de Luis Buñuel visto por 21 artistas aragoneses

El próximo día 26 de Noviembre, en la Biblioteca Pública María Moliner de Zaragoza(Plaza san Agustín), se inaugura la exposición “Una Jirafa” que recoge la visión de veintiún artistas plásticos aragoneses del texto que, con el mismo título, publicase Luis Buñuel en 1933 en la revista Le Surréalisme au Service de la Revolution. Con anterioridad, a las 19:30 se presentará oficialmente en el salón de actos y conferencias del Centro de Historia.

Organizada por Artix espacio creativo y Producciones Che y Moche, la exposición, que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Zaragoza y con el apoyo de Zaragoza 2016( ya que Buñuel es uno de los cinco apartados en los que se basa la propia candidatura), del Gobierno de Aragón y del Centro Buñuel Calanda, surge como iniciativa del Centro de Investigación Artefacto en paralelo a la producción del espectáculo teatral “Una Jirafa” de Producciones Che y Moche.

En el texto de Buñuel, concebido como manual de instrucciones para la construcción de un objeto surrealista, Buñuel describía cada una de las manchas de la jirafa como un lugar en el que aparecían los más diversos objetos asociados de los modos más absolutamente surreales. Cada artista se hace cargo, en este proyecto, de una de esas manchas y da su particular visión de los mundos propuestos en ellas por don Luis. La pintura, la fotografía, el collage, la escultura o el ensamblaje componen así el necesario repertorio de técnicas e ideas que permiten reconstruir esta nueva versión de esa jirafa.

En esta exposición, concebida como un “lugar de encuentro”, participan los artistas Jorge Juan Perales, Nicolae Didita, Jessica Aliaga Lavrijsen, Álvaro Ortiz, Antonio Chipriana, Javier Joven, Miguel Ángel Gil, Esther de la Varga, Ricardo Calero, Paco Serón, Fernando Clemente, Olga Remón, Caterina Burgos, pierre d. la, Mariángeles Cuartero, Sergio Muro, Christian Losada, Lina Vila, Rakel García, Helena Santolaya y Miguel Ángel Ortiz Albero.

La exposición se podrá visitar desde el 26 de noviembre hasta el 26 de diciembre, en horario de 9 a 21 horas de lunes a viernes y sábado de 9 a 14.