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lunes, 3 de noviembre de 2008

Un poco de Boogaloo

Esta entrada está dedicada a todos/as ustedes, que siempre están por acá leyendo vainas del Boogaloo.

Pero, sobre todo, está dedicada a Amaia, con quien pasé un Sábado genial, con las cañitas, las tapitas, las migas, el vinito, y un sinfín de conversaciones que me ofrecieron una tarde muy, pero que muy, agradable.
Y, para finalizar, la nuit nos llevó a rumbear en el Calaveras, donde lo pasamos de miedo e intentamos bailar con esmero. ¡Gracias, muchas gracias!

Quillita, haré caso a tu petición y te grabaré Boogaloo (he de recogerlo, pues tengo casi todo en el Calaveras), pero, mientras tanto, visualízalo y escúchalo acá. Espero que vos y los demás lo disfruten y que les introduzca ese ritmo sabrosón en el cuerpo, y , así, que comprendan porque decidí adaptarlo a una especie de filosofía de vida para mí.

La sonora carruseles: Micaela



Fruko y sus Tesos: Sale el Boogaloo



Fíjense que, al buscar boogaloo en el Youtube, casi todos los vídeos que aparecen están relacionados con Colombia. Y yo sin saber, hasta hoy, ese arraigo boogalero a mis queridas tierras. Algo tenía que haber que me condujo y me afianzó en él de manera instantanea... ¡y lo descubro hoy!

martes, 18 de marzo de 2008

Jero y Chance


Hacía tiempo que no actualizaba; pero, quillos/as, han sido días vertiginosos en los que no he parado ni un segundo. Mi estado de ocupación extrema, de un sin vivir total, comenzó el Jueves, con la cenita oficial con Carmeneta (y ya también Mariachi y Conchi), en l'Albada. Mientras estábamos allí, alguien nos informó de la existencia de dos hámsteres abandonados en la calle. Como no, estos seres tan freakies, como somos la Mariachi y yo, decidimos adoptarlos, puesto que si no quedarían solos y desamparados en la calle. Así que cogimos la jaula (que olía como un trueno), el serrín y su papeo y, ni cortos ni perezosos, los llevamos al Calaveras. De allí, debido a las ganas de juerga de mi compi de piso, salímos a las 3.00 h pasadas camino al hogar, con lo que había que llegar a casa, limpiar la jaula, duchar a los hámsteres y dormir cuatro horitas escasas. En un principio, fueron bautizados como Calavera y Diablito; sin embargo, los últimos acontecimientos provocaron su cambio de nombre. Y es que, el Domingo, Mariachi se los llevó de paseo al parque y regresó con un nuevo nombre para su hámster: Jero. Yo, en un momento de inspiración suprema, también opté por el cambio: Chance. Después, me di cuenta de su significado, y es que mi pequeña roedora, después de su abandono, tenía una nueva oportunidad...