jueves, 31 de enero de 2008

carrusel


Me gustaría hacer como en la fotografía, ponerme de perfil al carrusel, mirar hacia otro lado, y dejar que rulase y rulase... Y ver que ya no estamos sentados en sus pequeños e inhóspitos juguetes, ni en sus burlones caballitos. ¿Cuándo dejaremos de dar giros y comenzaremos a caminar hacia delante?

miércoles, 30 de enero de 2008

The Cat Empire - Two Shoes



Un grupazo como la copa de un pino. Con todos ustedes... ¡THE CAT EMPIRE! ¡Venga! A ver si alegra un poquito a la humanidad:

En mis pies llevaré dos zapatos de baile
"Bailando a ser libres "
Mis pies están rindiendo homenaje
al legado de Bobby Marley

martes, 29 de enero de 2008

Karamelo Santo - Nunca

Esta canción va dedicada a una persona muy especial, muy peculiar y a la que quiero un porronsssssito. He elegido ésta porque tiene como referencia una cumbia colombiana y, después de su llamada telefónica del otro día, me apetecía mandarle algo. Quizás éste no sea el medio más adecuado, por ser tan insólito, por ser inmaterial, por ser tan lejano. Pero, bueno, es lo que hay, es lo que tienen...

...los caminos de la vida, [que] no son como yo pensaba,
no son como imaginaba, no son como yo creía.
Los caminos de la vida son muy difícil de andarlos,
difícil de caminarlos, y no encuentro la salida...”

Un besico, quilla,
porque un día de estos te veré sonriendo…

lunes, 28 de enero de 2008

4 meses, 3 semanas, 2 días... y lo mal educados que son algunos espectadores

¡Por fin! Sí, esta vez puedo decir que he ido al cine y he visto una película realmente buena. Pero, por desgracia, también puedo decir que he ido al cine y he sufrido el no saber estar de los espectadores. También, por desgracia, la visualización era doblada. Por eso, me gustaría verla con tranquilidad, sin nadie que moleste y, sobre todo, en V.O.S.E. Creo que hubo demasiados factores que empañaron una mejor apreciación de la película y, a pesar de ello, es la mejor película que he visto desde hace tiempo en la gran pantalla. A ver como consigo hacer una pequeña referencia…

En esta ocasión, sólo estábamos Cuco, Carmen y yo. La fortuna quiso que no hubiese entradas para Los crímenes de Oxford y que, al mirar las taquillas, viésemos que se había estrenado esa película rumana de la que habíamos oído hablar y que Cuco tenía tantas ganas de ver. Si no has oído hablar de 4 meses, 3 semanas, 2 días, al comenzar, no da mucha información de qué carajo va.

Para resumir: Gabita está embarazada y quiere abortar; Otilia, su compañera de piso le ayudará. Lo malo, que abortar en Rumanía es delito, tanto para quien lo sufre como para quien lo practica: en este caso un tal Sr. Bebe. Al inicio, ya hay algo que atrae: la sobriedad de las imágenes. Por desgracia, me cuesta meterme en la película. Por un lado, no para de entrar esa indeseable gente que llega tarde a la sala y se la suda todo: que esté empezada (es como leer un libro prescindiendo de las primeras veinte páginas, no lo entiendo), que haya gente concentrada viendo la película y se metan en medio de su campo de visión; que sus ruidos y siluetas molesten a la gente ¡sí, molesta!; que el acomodador les tenga que acompañar y, con él, voces saliendo de su radio-emisora (o lo que sea). Por otro, el doblaje, una auténtica chingada. Por favor, que empiecen a traer de nuevo películas en V.O.S.E. a Zaragoza ¡Por faaaaaaavooooooor! Y, para rematar la faena, el tipo que se pone a hablar por el móvil. Será pincheputa el tío…

Bien, a pesar de eso, la sobriedad, la austeridad, que se presenta ante mí me atrae y, poco a poco, consigo meterme en el desarrollo del film. La historia transcurre y, se me antoja destacable la gran diferencia entre la dureza de la historia y la frivolidad de la cena familiar… ¡Buf! Y, después de unas cuantas luces de móvil divisadas a lo largo de la película, un nuevo móvil que suena… Mas, mi interés por la película hace que no me afecte en demasía.

¿Y a qué se debe que me dejase llevar por aquello que acontecía en la pantalla? Por un lado, esa sobriedad, esas imágenes alejadas de todo artificio que parece formar parte de tantas y tantas películas actuales. Por otro, algo que no es fácil y que, en esta ocasión, está realizado con gran acierto. Hablo de lo mucho que cuenta con sólo una imagen: una mirada, un gesto, una solo frase…, cuentan tantas y tantas cosas, transmiten tantas sensaciones… Como ejemplo, el final, que me parece tremendamente bueno:

[Ellas, sentadas en la mesa, una mirando la carta, la otra esperando para pedir… Y, Otilia dice algo así como: “no quiero que volvamos a hablar del tema” Y, ya se sabe, sólo por el lenguaje no verbal, por la manera de decirlo, por la simple situación de ellas, que ya nada será como antes, que aunque no lo hablen, siempre estará latente, que esos sucesos les acompañarán para siempre, sobre todo a ella.]

Asimismo, otro acierto viene determinado porque, a pesar de la dureza del tema, que está bien transmitida, el director no se regocija en ella, sino todo lo contrario. No nos machaca con situaciones dramáticas, con eternos lamentos, con sensibleras imágenes acompañadas la potenciadora música de marras. No, simplemente las muestra como si grabase un documental; pero, cambia el ritmo, o nos lleva a situaciones y conversaciones tan superficiales como las de la cena, para que nos posicionemos y sintamos la presión y preocupación a la que deben estar sometidas las protagonistas, sobre todo Otilia

[brutal el momento en que llega a la habitación del hotel y Gabita le dice con total tranquilidad: “Ya me he desecho de él”. O, casi al final, al llegar al hotel y la otra se ha bajado a cenar como si na’…]

En resumen: una película que hay que ver, no sólo por mostrarnos una realidad social de un país, en concreto Rumanía; sino, también, por el buen hacer del director, que nos regala una pequeña joyita dentro del paupérrimo panorama cinematográfico que, durante el año pasado, se pudo ver en las salas de Zaragoza.

Y, para finalizar, mi pequeña queja ante la poca seriedad que se tiene hacia el espectador de cine, que en la actualidad, y debido al precio, debería exigir más respeto. No se debería permitir, al igual que se hace en la filmoteca, en el teatro, en los conciertos de música clásica… la entrada de espectadores en la sala una vez empezada la película. Y, además, una petición: apaguen el teléfono al entrar en la sala, que no sólo molesta que suene, o el increíble acto de hablar a través de él, sino que también es molesto que lo abran y se despida una intensa luz (el cine está a oscuras), que llama la atención aunque tan sólo sea un segundo.

domingo, 27 de enero de 2008

Esas vainas curiosas - Viva España. Oliva




Estos maravillosos flyers los cogí de camino hacia Alicante un día en que decidimos que iríamos por carretera en lugar de por la autovía, así que, al intuir que se demoraría excesivamente la llegada a Alicante (Ciudad sin Ley), nos adentramos a tomar un tentempié en el restaurante Viva España. Oliva (no sé muy bien cual es su nombre). Al salir vi estas joyas. Recuerdo que dije:
"Las cojo porque sé que algún día las utilizaré para algo"
Pensaba que serían utilizadas en algún fotomontaje. Ingenuo de mí no sabía, por aquel entonces, que tendrían cabida en esta bitácora (más que nada porque no existía, jejejeje)

sábado, 26 de enero de 2008

Cita

Anaïs: "Los hombres forman un círculo alrededor del apasionado y peligroso juego de una gran alma, o una gran inteligencia, o una gran voluntad… llegando a embriagarse desconcertantemente con las ilusiones…"

ANAÏS NIN Y HENRY MILLER, Una pasión literaria. Correspondencia (1932 – 1953)

jueves, 24 de enero de 2008

Paz

Ayer, después de otro porrón de tiempo, me encontré a Paz. Iba yo ensimismado, deambulando por las ideas de mi cabeza y, reconozco, no muy animado. De repente, allá estaba ella, como siempre, sonriente, con sus ropas de colores. Y, quizás, como reflejo de su aspecto externo, los colores invadieron mis apagados pensamientos. Hoy, al levantarme, me di cuenta de que siempre es así, de que siempre pone colores: tiene esa capacidad. Si estoy animado y colorido, pues las tonalidades son más brutales. Si estoy un poco apagado, pues empiezan a asomarse amarillos, rojos, verdes...
Por eso, Paz, hoy te mando un beso y todas mis energías para que sigas así, dando color por la vida. Disfruta ese viaje rumbero ¡petarda!