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martes, 4 de enero de 2011

Noches de Interferencias y Rosas

Fue el día 21 de Diciembre cuando tenía un correo de Jesús, aquel que, en un principio, yo tan sólo conocía como Milano. Ese es el seudónimo con el que firma uno de esos Blogs que para mí son imprescindibles, pues, con cada entrada, aporta algo nuevo al universo de Días de Vino y Rosas. En mi escritorio, cada vez que veo una nueva actualización de Noches de Vino y Rosas, ya me entra un gusanillo que no puede parar...

En citado correo, me recordaba que tenía una maqueta para mí y me invitaba a asistir a un concierto en acústico de Yago (hermano de Gonso). Los dos debimos de pensar que sería una buena ocasión para conocernos en persona, así que, por mi parte, ya estaba convencido. Sólo quedaba confirmar asistencia...

Llegué al Interferencias sobre las 22.00 horas. Allá, estaban ya Cuco y Diego, sentados, con unas chelas sobre la mesa. Me acerqué a la barrá para pedir una Ambar y, en ese momento, un mensaje me indicaba que Jesús llegaría un pelín tarde. Volví a sentarme y, mientras charraba con mis compinches, mi vista recorría el bar con la intención de reconocer a Milano, al artífice de tan maravilloso Blog. Mas mi búsqueda era en vano. De repente, una llamada. Al otro lado, Jesús me preguntaba dónde estaba yo ubicado. Ya lo vi con el celular en la mano. Para él ya no había Ambar, así que tuvo que acomodarse con una Heineken a nuestro lado.

Lo primerito de todo fue la entrega de mi súper presente. Para mí, era el mejor "regalo de Papa Noel" del mundo mundial. Estaba realmente ilusionado. En mis manos, una edición limitada de la maqueta del 89 de Días de Vino y Rosas, digitalizada y grabada en CD, con su maquetación y todo. ¡Buah! A pesar de que ya sabía que me la iba a entregar, casi no me lo podía creer.

Foto de la maqueta.

El concierto me gustó mucho. Tanto que ya soy fan de Voyeur y, sin duda, acudiré a verlos en su próximo concierto. Pero, no me voy a enrollar en cómo transcurrió este evento, porque ya lo hace extensamente Milano en una entrada de su Blog: Voyeur con la intervención especial de Gonzalo Alonso. Interferencias, 25 de diciembre de 2010.

Terminó el concierto. Se acercó Yago, a quien yo conocía desde hace ya mucho tiempo. Me vino a la mente un día que estuve con él en la cafetería de Filosofía y Letras hablando de Días de Vino y Rosas y de ese segundo disco que nunca llegó a ver la luz. Charlamos de lo bien que sonaban esas canciones en directo y de las inmensas ganas que teníamos de poder tenerlo en nuestras manos. Mas no pudo ser y nuestro sueño quedó truncado. Fue curioso porque después de tantos años, esa noche del 25, recordamos que, precisamente, nos conocimos en un directo de Días de Vino y Rosas, ese mismito grupo que nos había unido allí, en el Interferencias, a servidor y a Milano.

Un placer, quillo. Muchas gracias por tan fabuloso presente.

sábado, 22 de mayo de 2010

Días de Vino y Rosas... ¡llegó a México!

El otro día, en la bandeja de entrada del correo de Entre Yuca y Palma, tenía escritas unas líneas. No voy a reproducirlas tal cual, pero sí que voy a realizar una transcripción:

Desde México, me mandaba saludos J.F.A.

Después de una petición, comentaba que hace como 15 ó 18 años había escuchado una canción de ellos [Días de Vino y Rosas], en una radio (ya extinta) llamada ROCK 101, la cual tenía una hora de rock en español los Miércoles por la noche. En uno de esos programas, tocaron a DÍAS DE VINO, precisamente la de DULCE DE LIS, y desde que la escuchó le gustó muchísimo. De hecho, la grabó en una cinta, y en los últimos años había tratado de conseguir material de ellos pero no había tenido éxito. Ese día había encontrado mi blog y veía que yo tenía su disco...

Finalmente, me felicitaba por mi Blog y...

Hoy, ya sé que ha podido conseguir las canciones. No sé si ya las habrá podido escuchar. Me gusta imaginar cómo, al volver a escuchar Dulce de Lis, una vez más, podrá rememorar aquellos momentos en que sonaban por la radio, allá en México, y estaba preparada para darle al Rec y poder conservar esa pedazo canción. Me gusta pensar que, quizás, hace 15 ó 18 años, en otra parte del planeta, en ese México lindo, había alguien escuchando "Dulce de Lis" a la vez que muchos de nosotros/as acá.

Dedicada a vos, Jafeht.

sábado, 1 de mayo de 2010

Enemigos

Cuando inicié el Blog, sabía que la música sería una sección importante en él. Cuando comencé el Blog, tenía claro que, por tanto, Días de Vino y Rosas aparecerían en él. Pero, cuando comencé el Blog, nunca imaginé que un quillo, un ser que firmaba como El baile del Milano, aparecería en él.

De sobra conocen acá mi predilección por Días de Vino y Rosas. Pasé mi adolescencia bailando, cantando y emocionándome con cada una de sus temas. Eran canciones que, en seguida, podías asimilar a tus propias vivencias, a tus sentimientos, a tus amores y desamores, a tu propia forma de ser y de pensar. Quizás, era esa especie de romanticismo que envolvía a sus letras lo que te hacía soñar.

Llegó un momento en que la tristeza llamó a mi puerta. Días de Vino y Rosas se disolvía dejando en el aire un segundo disco que muchos/as ansiábamos poder tener entre nuestras manos. Llegó un momento en que la tristeza llamó a mi puerta. Mi grupo favorito se disolvía y ya no los volvería a ver, a todos juntos, sobre un escenario.

Días de Vino y Rosas, a pesar de ello, seguían formando parte de la mía vida. Escuchar su música siempre ha sido necesario. Sus canciones siempre (y lo siguen haciendo), me han acompañado. Sí, estaban muy presentes, pero me faltaba algo...

Hasta que un buen día, allá estaba la firma: El baile del Milano. Un enlace me llevaba a un Blog que, día a día, se hace más interesante. Un Blog que ha ido alimentando, a base de indagar y seguir investigando, mi curiosidad y amor por este grandioso grupo zaragozano. Y, cuando ya creía que nunca me haría con más material de Días de Vino y Rosas, allá, en la Noche... aparecía ante mí la posibilidad de comprar Enemigos, maravilloso single acompañado en la cara B por Círculos al Sol.

Hoy, por eso, la entrada va dedicada a El Baile del Milano y a su Blog: Noches de Vino y Rosas (Días de Vino y Rosas. Blog no oficial), por volverme a acercar a esta banda y porque, gracias a él, hoy, mi tocadiscos ha vuelto a girar con un pequeño vinilo que es una delicia poderlo escuchar.
..



... y volverte a engañar
decirte todo va bien
no hay nada extraño
en mi forma de ser,
así que ven aquí y besame.

Podría contarte
que el cielo está entre los dos
pero estoy cansado...
y el niño es león
y la angustia es llanto

Quiero que entiendas bien:
no soy para ti.
soy enemigo de mí,
mi enemigo hasta morir.

domingo, 5 de abril de 2009

Días de Vino y Rosas en el Teatro del Mercado - 1994

El Baile del Milano (Jesús), me propuso realizar parte de una crónica de aquel concierto que Días de Vino y Rosas nos ofrecieron en el Teatro del Mercado. Fue, sin duda, un evento que pasó a formar parte de la memoria colectiva de todos/as aquellos/as que nos dejamos atrapar por aquel maravilloso embrujo musical al que nos sometió un grupo que, no entiendo por qué extraña razón, no llegó a despegar, pero que, afortunadamente, no ha caido nunca en el olvido de todos/as nosotros/as. Todo lo contrario. Siguen formando parte de nuestra historia, no sólo musical, sino también vital y, una y otra vez, los rememoramos entre la nostalgia de su desaparición y la alegría de haber podido estar allá, en aquellos años, escuchando y bailando, mientras Gonzo, Blanca, Juan y Ramón ejercían con sus instrumentos como ensoñadores maestros de ceremonia...

La cita era para el 20 de Febrero de 1994. Rubén y yo teníamos muy claro que no podíamos faltar. Un nuevo concierto de Días de Vino y Rosas volvía a remover todo mi cuerpecillo en el deseo de volver a presenciar sus canciones en directo; pero, esta vez, no sólo las viejas, sino, también, las nuevas, aquellas que ya se habían insertado brutalmente en la memoria auditiva de mi cerebro.

Me dirigí en la fecha señalada al Teatro del Mercado. Nunca había estado en él, así que no me hacía la más mínima idea de cómo sería el recinto que nos iba a ofrecer aquella memorable velada. Accedimos a su interior y comencé a visualizar un porrón de butacas ante mí. Mi mente, que no sé si estará o no en lo cierto, me hace recordar que no había mucha gente. Más bien, todo lo contrario. Muchas butacas permanecían vacías.

Nos acercamos y, a medida que íbamos ascendiendo por las escaleritas, pude visualizar que, en todas las butacas, había un presente, un paquetito bicolor que permanecía cerrado por medio de una cuerda en cuyo extremo quedaba atado un papel marrón enrollado. Nos sentamos, cogimos nuestro pequeño paquetito y, como no, comenzamos a abrirlo. Primero, saqué el papel. Lo desenrollé y comencé a leer "Siento fuego en la sangre / que me abrasa más y más / siento celos del viento / que vuela si quiere y nadie puede atrapar..." que, impresa en él, dejaba en el centro un Sol. Seguidamente, desaté el nudo y abrí los dos papeles como si estuviese abriendo los pétalos de una flor. Uno era rojo, el otro de un intenso violeta oscuro. En uno, había un Sol, el otro tenía impreso “Días de Vino y Rosas”. Finos papeles que dejaban pasar la luz a través de ellos y que, por tanto, al extenderlos, tenían cada uno su impresión pero que podían divisarse unidos para poder fusionar texto e imagen en un mismo universo.

Ya tenía ante mis ojos el continente de aquel pequeño y, al mismo tiempo, tan inmenso presente. Primero, una "V" dorada y, debajo de ella, una cajita circular transparente poseía algo en su interior. Allá mismo, empezamos a dilucidar que sería: trocitos de pizarra, un pétalo de rosa y un extraño tubo en cuyo interior había una sustancia que nunca he podido catalogar. No sé si era eso lo que contenía, pero esa primera impresión es la que se quedó en mí grabada y, por tanto, aquella que estará siempre en mi memoria.

Comenzó el concierto y, apenas tengo recuerdos de él. Sólo sé que, en aquella ocasión, descubrí lo mucho que puede llegar a emocionarte un concierto en un teatro. Días de Vino y Rosas habían vuelto a estremecerme en mi propio regazo. Para mí, eran los mejores y, una vez más, estaban allá para demostrármelo. Terminó y yo quería más. Todo, aunque hubiesen sido tres horas, se me habría echo tan corto…

Me levanté de mi butaca. Tomé el presente de aquella que había permanecido libre a mi lado durante todo el evento (el nº 146 de 650). Cuando llegué a mi casa, deposité la cajita circular sobre la estantería. Abrí los papeles y los clavé en la pared dejando ver el nombre y Sol en harmonía con los colores que tanta pasión habían proferido. Coloqué la letra de "No sé decir (Cartas de Bonjou)", en el cajón de la mesilla… Y, en cuanto al otro paquete, siempre permaneció cerrado, intacto; pero, siempre presente para, cada vez que lo viese, me hiciera recordar aquel bonito momento de sentarme y hacerme sabedor de que, aquella noche, iba a obtener dos regalos: uno material, colorido, ofertado por aquellos que, al poco rato, iban a estar sobre el escenario; el otro, inmaterial, el del sonido de unas canciones que golpeaban rotundamente en mi corazón para volver a hacerme soñar…

Gracias.

jueves, 2 de abril de 2009

Noches de Vino y Rosas

Un comentario, en una de mis entradas, me hizo llegar a un Blog dedicado a mi queridísimo grupo del alma: Días de Vino y Rosas. Éste, se llama, como bien indica el título, Noches de Vino y Rosas. Al "bucear" por su contenido, observé atónito y abrumado, las palabras que se proferían a cinco majaderías de esas mías que suelo publicar por acá, las cinco dedicadas a citado grupo. Esto, me ha llevado a pensar las maravillosas cosas que me han ido pasando en esta Bitácora mía en relación con Días de Vino y Rosas:

1) He mandado por correo, así de regalito, tres CD's grabados de Días de Vino y Rosas, a tres seres desconocidos sitos en diferentes puntos de España: Madrid, Zaraguaya y Alicante. No sé si les habrán llegado (bueno, a Madrid sí), pero sólo con pensar que los habrán recibido, los han escuchado y los han sentido... me llena de ilusión.

2) Me encontré a Blanca un día. Se celebraba la inauguración de "Argentina en Zaragoza" y salí un momento a tomar el aire. De repente, allá estaba ella, descendiendo las escaleras. La llamé y le dije:

- "Jo, que pena que os separaseis". Y le conté que era muy seguidor de Días de Vino y Rosas, y que iba a todos los conciertos que podía, y la decepción de quedarnos sin el esperado segundo disco, y que a través de mi Blog había descubierto que tenía fans en México...

- "¿Tienes un Blog?"

- "Sí" Y mi rostro tomó un tono rojizo que la noche no delataba...

- "Ah, pues dame la dirección y así lo visito..."

Me morí de vergüenza; pero, le dije el nombre y, mientras se alejaba, la miraba pensando si de verdad entraría a indagar sobre aquellas majaderías que a aquel maravilloso grupo estaban dedicadas.

3) Jesús ha caído en mi Blog y me ha dedicado buenísimas palabras, algo que me sonroja, pero que, al mismo tiempo, me anima a seguir escribiendo.

Está muy bien iniciar así Abril...