jueves, 30 de julio de 2009

Como llevar a trescientos Pibitos en los hombros...

Así me siento, con un peso enorme sobre mi pequeño ser. Llamadas, mensajes, malas vainas y movidas que no debieran haber aparecido nunca. A mí me afecta, mas estoy lo suficientemente sosegado para que sólo lo haga de refilón. Sin embargo, hay gente que sufre y, poco a poco, un proyecto se va yendo al carajo. A mí me afecta y estoy a puntito de sentarme, respirar bien hondo y hablar, como hago siempre, sin callarme nada y ofreciendo mi visión de las cosas. Quizás arda Troya; pero, ¡que carajo! no me apetece llevar semejante peso sobre mis hombros. Eso desgasta demasiado...

ETA NO / ETA EZ

una de zombies...

Estoy en una batalla. Me encuentro en una casa y oigo disparos. Veo gente que corre. Diviso que hay movimiento en la casa de enfrente. Suenan disparos que proceden de ella. Tomo mi metralleta, rompo el cristal que tengo delante y comienzo a disparar.

- "Pero, qué haces. Les has indicado nuestra posición y acabas de iniciar un fuego cruzado"

Pienso que llevan disparándonos y que son sabedores de nuestra situación desde hace un buen rato. Mientras estoy en mis elucubraciones, bajo la vista y al volver a mirar por la ventana, veo que un montón de zombies corren por las calles. Vienen hacia nosotros y, obviamente, no paramos de disparar. Corren hacia nosotros y empiezan a subirse por encima de nuestro capó, de nuestro techo... ¡estamos en un coche rojo!

Piso a fondo y acelero. Salimos a toda pastilla... ¡Me hago un pis del carajo!, así que voy al baño.

miércoles, 29 de julio de 2009

Vía de la Plata: Zamora y la cámara de fotos

Una vez instalado en el albergue, llega la deseada duchita. Estoy allá, con el jaboncico de manos (mi gel me lo dejé en El Cubo), cuando entra alguien rápidamente en el baño. A mi lado, hay alguien vomitando sonoramente. Al salir, veo que es el otro hombre que estaba en el albergue de El Cubo de la Tierra del Vino. Por su acento, parece francés.

La habitación se llena (caben seis personas), así que, como va a venir Sergio, el hospitalero me cambia a otra. Allá, al poco rato, entra "El Sevillano", un hombre pelón, con barba, y que ha realizado ya siete caminos.

Cuando llega Sergio, nos vamos de compras. He de hacerme con: aguja e hilo; con unos "pichorrillos para las ampollas"; con un abrelatas (para las albóndigas recién compradas); con una nueva cámara de fotos, a modo de regalico, por parte de mi family, de cumpleaños.

"Pichorrillos para las ampollas". Imagen extraída de: http://www.allsportmedical.co.uk/

Zamora es una extraña ciudad para la compra de cámaras. Preguntamos y venden cámaras en:

-Una tienda donde venden guitarras, y en la que sólo tienen dos modelos.

- Una óptica y tienda de cámaras; sin embargo, no tienen ni una pendeja cámara.

-"Nos llegan mañana".


- Una tienda de fotografía. La cámara más barata (y dudo mucho que tuviesen muchos más modelos), cuesta 130 €.

- Una tienda de electrodomésticos, sitio donde me la compré definitivamente.

Con las compras realizadas, los pies destrozados (y después de una cañita con limón), al albergue. Hay que cenar pronto, puesto que al día siguiente, como no, madrugamos. La lata de las albóndigas es de "abre fácil" ¡No te jode!

Lata de albóndigas con "abre fácil"

Vía de la Plata: El Cubo de la Tierra del Vino - Zamora

Parto temprano. Se hace duro caminar por estas tierras. El suelo no es blando y no se ve nada más que camino y campos por todos lados. Además, desde el principio, me duelen muchísimo los pies. Al llegar a Zamora, donde tengo las durezas y las ampollas (en el mismo sitio), un color amarillento le da a mis pies un aspecto horrible.

Caminando, me acordé de la ilusión y de lo mucho que me motivó que una quilla, desde un coche rojo, me pitase con el claxon y empezase a saludarme dándome ánimos. Fue el día anterior, camino a El Cubo; pero lo recordé este día después, quizás para volver a darme ánimos.

En Villanueva de Campeán coincidí con el chico danés. Los dos tomamos lo mismo: un bocadillo de tortilla con jamón y un café con leche. Al salir, él se detuvo a hacer fotos. Yo, debido a mis maltrechos pies, no paré y seguí caminando.

Al llegar a Zamora, el albergue cerrado. Toca esperar más de dos horas...

Esperando a que abran erl albergue...

martes, 28 de julio de 2009

Una familia tragicómica

Lo recibí, aunque unos días más tarde, como regalito de cumpleaños. Al tenerlo en mis manos, "prometí" que sería mi próxima lectura, que lo iniciaría nada más terminar con el Diario III de mi querida Anaïs Nin (quien, por cierto, sale en una de las lecturas de la protagonista). Pero, no pude aguantar tanto. Encima de mi mesa, uno tras otro, veía su portada naranja: Alison Bechdel: Fun Home.

Lo tomé entre mis maños, y sus delicadas y elegantes viñetas me introdujeron presurosamente en el devenir de la historia. Ya no había nada que hacer. Estaba enganchado de cuajo a su lectura. Marché al salón, me tumbé en el sofá y comencé a devorar viñeta tras viñeta, página tras página, capítulo tras capítulo...

Sonó el móvil. Era Marta. Había un gran y más que apetecible plan: ¡al cinema! No era V.O.S., pero me divertí de lo lindo con Pagafantas. ¡Qué bien poder disfrutar de esa tarde de Domingo con vos!

Llegué a casa. Cené. Tomé la novela gráfica de portada naranja "...pero, en el juego narrativo que impulsó nuestras historias entrelazadas, él estaba allí para cogerme cuando saltaba".

* Me lo regaló una quillita que afortunadamente atravesó la pantalla del ordenador y pasó a formar parte de mi pequeño Universo: Marta (marmota). ¡Muchas gracias!

lunes, 27 de julio de 2009

Pagafantas

Hoy marché al cinema con Marta. La intención era ir a ver V.O.S., pero ya se sabe que en Zaragoza cada vez está más difícil poder ir a ver las pelis que te interesan, ya que apenas duran una o dos semanas. Así que, decidimos que iríamos a ver una comedia y así pasar un rato divertido y la verdad es que lo conseguimos.

Comienza la peli y, yo creo que el hecho de ser de Zaraguaya, predispone. Esos chistes con Bunbury y el hecho de que sea maño, hacen gracia y, claro está, si eres maño aún más. Quizás eso me ha metido ya el buen rollo en el cuerpo y mi objetividad se haya ido al traste en dos segundos. O quizás es que, aunque simplona, he visto una comedia bien graciosa que me divertía y me hacía soltar alguna carcajada de vez en cuando.

Vamos, que si quieres ir al cinema, ver una comedia y echarte unas buenas risas, mi recomendación es que ésta sea tu elección. Pasarás un buen rato con una película de situaciones bastante hilarantes y algún que otro diálogo realmente gracioso.