miércoles, 16 de junio de 2010

¿El cerebro de un hombre y el de una mujer?



Me pusieron este estúpido vídeo en un curso que estoy haciendo. Me parece muy bien que haya monologuistas. Me parece muy bien que hablen de lo que les dé la real gana. Me parece muy bien que haya gente a la que le hace gracia. Pero, no me parece bien que nos proyecten semejante majadería en un curso en el que se está hablando de resolución de conflictos. Tampoco me parece bien que la que lo imparte, psicóloga ella, diga que ese señor que tanto raja está en lo cierto. Y, finalmente, tampoco me parece bien que, seguidamente, no se comente.

Aunque, pensándolo mejor, casi estuvo bien que se obviase este último punto. Porque no me habría podido controlar. Le habría dicho que es vergonzoso que se nos ponga esta memez como la copa de un pino, así como que hace flaco favor a la hora de seguir quitando estereotipos en la educación y pensamientos de la gente. Así, difícilmente seguiremos avanzando. Seguimos diferenciando, seguimos dividiendo, seguimos poniendo distancias entre ambos sexos por medio del género... Seguimos alimentando y normalizando estas visiones tan separatistas incluso en el ámbito formativo. ¡Buf!

¡A la gran chingada tanta vaina, carajo!

lunes, 14 de junio de 2010

Ajami

Fuimos el Jueves a ver Ajami, la peliculica en V.O.S.E. de los Jueves en los Renoir de Zaraguaya. Sabía, gracias al genial Blog Cinegoza, que era una película dirigida por un israelí (Yaron Shani) y un palestino (Scandar Copti), así como que había sido candidata a los Oscar como mejor película de habla no inglesa. No había querido leer más, puesto que no quería estar condicionado al verla.

Allá, en la sala, nada más comenzar el filme, ya intuía que iba a presenciar una película de bastante crudeza. No habría momentos para el sentimentalismo, tan sólo para la desesperación. Estaba ante un mosaico en que los personajes eran las teselas que iban encajando en su lugar para ir dando forma a una película en que, como telón de fondo, queda reflejado el conflicto existente entre Israel y Palestina. Pero, no lo hacía desde el punto de vista político, ni desde una visión global. Lo hacía a pie de calle, con las vidas de sus ciudadanos y cómo, ese interminable conflicto, condiciona no sólo sus vidas, sino la manera de relacionarse.

Acá, nos exponían sin reparo los ajustes de cuentas, la violencia en las calles, la situación irregular y clandestina de algunos ciudadanos, la desaparición de soldados, la obsesión y el odio, dentro de un marco singular: Ajami, ciudad israelí integrada en Tel Aviv. En ella, tal y como nos cuenta la película, musulmanes, judíos y cristianos intentan convivir; pero, la tensión con la que se vive y el miedo hacia el vecino son barreras demasiado difíciles de superar.

Sin duda una muy buena película que, durante estos últimos días, no he dejado de recomendar.

domingo, 13 de junio de 2010

Sí, voy con Alemania...

Imagen extraída de: http://www.nosolodeportes.com/

Ya ha comenzado el Mundial. Lleva ya unos cuantos partidos; sin embargo, hasta hoy no me había preocupado. La razón es sencilla: hoy debutaba Alemania. Sí, es la selección con la que voy desde que era pequeñito. Desde temprana edad, desde los 6 añitos aproximadamente, siempre jugué de portero: en el cole, en el patio de casa, en la piscina, en la "plazoleta" de la calle. Por aquel entonces, jugaba con la selección alemana un guardameta que, para mí, era el mejor del mundo: Harald Anton Schumacher. Así que, como no, me hice de citada selección. Ya no había nada que hacer, ya me había hecho fiel a sus colores y, sin duda, la iba a empezar a apoyar en todas las Copas de Europa y Mundiales que, desde entonces, se han ido jugando.

Imagen extraída de: http://footnostalgie.free.fr/images/FicheJoueur-Schumacher.jpg

Fue en el Mundial de España, ese de Naranjito, allá en el 82, cuando Schumacher protagonizó una de las jugadas más polémicas que se ha dado en el fútbol. Fue en la semifinal contra Francia. A mi querido arquero se le fue la pinza. Salió con todo a por el balón, pero no llegó. La tocó antes el jugador francés (Battiston) que se había quedado solo frente a él. En el salto, Schumacher chocó brutalmente contra él con toda la cadera. Le metió semejante empentón que lo dejó inconsciente e, incomprensiblemente, el árbitro no pitó penalti ni na' de na'. Allá, recuerdo que ya demostré mi total subjetividad: clarísimamente, no había sido penalti.

La gente se extraña de que vaya con Alemania. Es más, los hay que incluso les molesta. No entienden que esa sea mi selección, en lugar de la española. Reconozco que el juego de "La Roja" (como se le conoce ahora), es brutalmente bueno. Posiblemente es la mejor selección. Pero, que le vamos a hacer, uno es fiel a su equipo y, sin duda, lo seguiré siendo. Quedé triste tras la final de la pasada Eurocopa. Ahora, aunque esté difícil, queda la esperanza de que el equipo germano (que hoy ha ofrecido la primera goleada con los cuatro golitos frente a Australia), levante la Copa del Mundo y, sí, este año pueda celebrarlo.

Suerte para todos

miércoles, 9 de junio de 2010

Encontrando...

Esta nuit me he puesto a echar un vistazo a la página de e-migre. No sé cómo, he acabado viendo unas imágenes. Me resultaban familiares. Yo había estado allá. Así que he empezado a buscarme por alguna de las fotos. De repente, al fondo, casi imperceptible, he visto una figura que pronto he distinguido como la mía.

Una vez más, salía haciendo el majadero. Las manos en la cabeza, simulando que tenía los cuernecillos del mismísimo belcebú. Seguramente, aunque no llego a percibirlo, tendría la lengua fuera, como si fuese un pequeño diablillo burlón. Es uno de esos gestos que suelo hacer. No me pregunten el porqué. No sabría darles una respuesta coherente.

Mientras tanto, observen sus fotos, no vaya a ser que tengan un pequeño diablillo travieso haciendo de las suyas...

martes, 8 de junio de 2010

Macarrones con queso azul sobre espinacas

Estuve el otro día en casa de la mía mamma. Allá, la buena mujer, compra el Pronto, revista de cotilleos que no me mola mucho porque es bastante aburrida, jejejeje. En su interior, justito en el centro, bajo el título de "Comer bien por poco dinero", aparece un coleccionable de recetas. Obviamente, decidí que me las iba a llevar.

Hoy, tenía tiempo de cocinar con tranquilidad. Me he acercado a la carpeta que contiene las recetas de citada revista y he echado un ojo. Allá estaba: Macarrones con queso azul sobre espinacas. ¡Yuuum! Sí, éste va a ser el plato para hoy. Como me ha gustado, les dejo la receta (para 4 personas):

350 g de macarrones
50 gr de queso azul
100 ml de nata líquida (como no tomo nata, lo suplo con leche y harina)
50 g de pimientos morrones (en mi caso, suprimidos, ya que no puedo con los pimientos)
250 g de espinacas
2 cucharadas de margarina
sal y pimienta

Primerito del todo, cocemos la pasta hasta que esté al dente y la escurrimos.

Luego, en la misma olla, ponemos la margarina y, en cuanto se haya derretido, echamos los macarrones, el queso troceadito y la nata (o leche con harina), y la sal y la pimienta al gusto

Ponemos en una bandeja grande las espinacas como base y, sobre ellas, los macarrones bien calentitos. Al que le gusten, que le añada los pimientos en tiras, que así queda el plato más decoradito.

Pues bien, espero que si lo hacen (es un plato facilísimo de hacer), les guste. Creo que, a cada receta nueva, entrada nueva...

domingo, 6 de junio de 2010

Cita

"Me he preguntado a menudo si es posible amar a todos nuestros prójimos. Pero es evidente que no se puede, que ello es incluso antinatural".

Mi cita de hoy se debe a que me terminé, hace unos días, los dos volúmenes de El Idiota, del gran maestro Feodor Mikhaylovich Dostoyevsky. Mi edición está formada por dos pequeñas de la editorial Iberia publicadas en 1946. Sí, es de esas que tienen la tapa de cartoné con tela, las hojas de color como amarillento, un impecable estado de conservación... Vamos, el súper lujo.

De nuevo, me encontraba ante una de esas grandes obras de la literatura. Dostoyevsky vuelve a deleitarnos con una novela en la que nos adentra hasta lo más profundo de los seres humanos, mostrándonos diferentes caras y sentimientos de los diversos personajes que van apareciendo. Y lo hace a través de la figura central, de esa que le da título al libro: el Príncipe Michkin. Un hombre de extrema moral, en quien su inmensa bondad tan sólo es equiparable a su elevada ingenuidad. Enfermo, sufre epilepsia (como Dostoyevsky), se debate, en una encarnizada lucha interior, por sus sentimientos amorosos y por lo que se presenta como una grave caída de la moralidad en su querida Rusia.

Un libro en que parece que apenas pasa nada, pero que te va atrapando en un mundo realmente intrigante. Engancha desde sus primeras páginas.