jueves, 10 de diciembre de 2009

Hoy es día 10

Imagen extraída de: http://www.hotelhiberia.it/imgoffers/calendario.jpg

Caminaba esta mañana por Fernando el Católico. Allá, me encontré a Piu-Piu. Comenzamos a hablar y, de repente, me recuerda:

- "Uno de estos días fue el cumpleaños de Alejandra"

Un poco extrañado, por sus palabras en pasado, respondí:

- "Ya, ya lo sé. Es hoy, día 9"

- "¡Pero si hoy es día 11!"

- "¡No jodas. No sé en que día vivo! Pues convencido que estaba de que era día 9 hoy. Menos mal que no tengo que hacer ninguna gestión importante para estos días, que si no..."

Y seguimos conversando hasta que cada uno siguió su camino. Al llegar a casa de Marta, le comenté mi equivocación de vivir en un día equivocado. Y allá, se corrigió mi error:

- "Pero si hoy es 10"

Ya ven, no era el único...

Celda 211

Había escuchado y leído muchas críticas, todas buenas. Incluso ésta de marmota estaba por mi cabeza al tomar la decisión de ir a ver la Celda 211. Todas las palabras referidas a ella eran buenas. Debía de tratarse, pues, de un peliculón, así que por mi cabeza no pasaba la idea de perdérsela y no asistir a la pantalla grande. Después del ensayo de teatro, fuimos hacia los Aragonia, Marta y servidor, no sin antes recoger a Cuco (y los deliciosos bocatas de jamón que nos trajo), para pasar una velada de cine.

La película empezaba con pitera: un quillo cortándose las venas. "Vaya", pensé. "Empieza jarta la peli... Creo que no se va a andar con finuras..." Y no, obviamente no. Pronto, como un buen guión de libro, empezaba la trama con un giro inesperado: el futuro vigilante atrapado en la Celda 211 mientras comienza el amotinamiento en la prisión. Y, a partir de ese momento, tensión, intriga, sospechas... un thriller carcelario (como no se han cansado de decir en una y otra publicación), en el que se nos invita a reflexionar sobre un montonsiito de cosas. Y lo hace, afortunada y acertadamente, dándonos pinceladas, así, como de pasito, sin profundizar ni insistir en ello, sin hacerlo machacón.

Por un lado, y marcando bien clarito dónde está cada uno, se diluye por momentos la noción del bueno y el malo, del que está entre rejas pagando su condena y del que está fuera, dando palizas y sin respetar los derechos de los ciudadanos. Por otro, la fidelidad, la confianza, la amistad... siempre en terrenos fangosos, entredicha; pero, que al final, aparece y parece no romperse. Asimismo, una clara crítica al sistema carcelario y, supuestamente, sus excesivos castigos que, al fin y al cabo, no solucionan nada. Además, el peso que tiene la política a la hora de tomar decisiones, observando atónitos cómo prevalece la vida de tres etarras (que no quiero decir con esto que no haya que luchar por su vida, puesto que ya están pagando su condena), por encima de la del funcionario que ha caído en semejante desdicha (y con la de él, el resto de presos que caerán muertos). Y sólo por motivos políticos.

Me recuerda esto el caso de Aminatou Haidar. Cuidadín, cuidadín... no hay que enfadar al país vecino, que si no se joroban las relaciones con ellos y ya la hemos chingado. Pero, ojito, que si se nos muere, a ver que carajo decimos. Soluciones difíciles que pasan por la diplomacia, soluciones difíciles que tienen más en cuenta la política que las vidas de las personas. Y ya, de paso, la oposición, cuando acabe todo el espectáculo mediático que se ha montado y haya, por fin, un desenlace, a criticar y meter el dedo en la llaga. ¡Puuuuf! Cuánta patraña.

Y, como no, los medios de comunicación, con su eterna manipulación, mostrando sólo, o lo que el espectador quiere oír, o lo que el medio en cuestión quiere decir. Bien clarito queda con la información del final de la película. Bien clarito queda, día a día, con los noticieros que visualizamos en nuestros televisores (yo ya no, como señalé en la entrada anterior), obteniendo sólo, de la que nos llega, una fragmentada información.

En cuanto a los actores (actriz sólo hay una), impresionantes. El señor Tosar lo borda. No sólo por su caracterización, por su credibilidad, sino porque consigue algo tremendamente difícil: llegar a comprenderle e incluso sentir cierta empatía hacia él, mostrándose como lo ha hecho, durante toda la película, como un tipo agresivo, asesino, sin apenas escrúpulos, sin un ápice de humanidad. Alberto Ammann no se queda atrás, con una interpretación que va cambiando a su personaje a medida que avanza la película y que no chirría por ningún lado. Resines (el que menos me convenció), en papel de funcionario malote cabrón, al menos cambiando de registro. Luis Zahera, ¡ay, hueputa!, que parece de verdad que sea así... Y no pararía, porque se salen todos, toditos, enteritos.

Sin duda, una de las mejores películas españolas desde hace ya time. El señor Daniel Monzón nos regala este largometraje que hay que ver, sin ninguna excusa para no ir, en la gran pantalla.

¡Joder! Cómo puede cambiar la vida en un insignificante instante...

Sin tele...

Imagen extraída de: http://s3.amazonaws.com/lcp/queseyo/myfiles/1948-Tele-Tone-TV149-7in.jpg

Desde hace un tiempo, no tenemos tele en el hogar. Bueno, realmente, una tele sí que hay. Lo que pasa es que no funciona. Antes, apenas la veía. Las noticias de la CNN+ y, cuando daba tiempo, las de algún que otro canal. Quizás, en alguna ocasión, algún deporte, sea basketa, balonmano, atletismo... yo que sé. Pero, desde hace un tiempo, no tenemos tele en el hogar.

Los/as niños/as con los que trabajo se extrañan cuando me preguntan si he visto tal o cual cosa y yo les digo que no... "es que no tengo tele en el hogar". Me miran contrariados, ponen los ojos grandes y preguntan: - "¿Y entonces qué haces?" - "Pues leo, hablo con mis compis de piso, hago mis cosicas con el ordenador (como ahora, que actualizo el Blog), veo películas, quedo con mis compinches..."

Desde hace un tiempo, me doy cuenta del privilegio que es no tener tele en el hogar

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Nadar

Imagen extraída de: http://www.ipodtotal.com/imagenes/noticias2/swimbelt-ipod-nadar.jpg

Los días que voy a nadar son geniales. Llegas a la piscinica, te pones el gorro y las gafas, y te zambulles en la pileta. Primero, 900 metros; luego, tras el descansito de un par de minutos, otros 900... y te sales a los chorricos a presión que te masajean piernas y espaldas. Para finalizar, la duchita de rigor. ¿Para finalizar? No. Porque, seguidamente, nos vamos a tomar un café con leche y una pulguita (de jamón serrano y tomate), para reponer fuerzas. Y ¡carajo! te quedas como nuevo, con un porronsiiito de energías para afrontar el resto del día.

Realmente, es un placer ir a nadar. Y si es con vos, muchísimo mejor.

martes, 8 de diciembre de 2009

Cita

Lo último que preocupa a la gente es la intimidad. No se presta atención a la amistad ni a su desarrollo. No se hace nada para mitigar la crueldad de la vida misma. Se habla mucho del "Mundo", de millones, de grupos; pero no hay nada cálido en las relaciones entre seres humanos. Persiguen la subjetividad, que es un sentido de la vida interior; fruncen el entrecejo ante cualquier interés personal por el crecimiento y el desarrollo de uno mismo. La subjetividad parece estar considerada como un defecto. No se oyen alabanzas ni cumplidos, porque la alabanza es educación y toda educación es hipocresía.

ANAÏS NIN, Diario III (1939 - 1944)

domingo, 6 de diciembre de 2009

Franz Ferdinand en Zaragoza.





El Viernes, día 4 de Diciembre, teníamos una cita obligada acá, en Zaraguaya. Y es que, extrañamente, un grupo de este calibre toca en la capital maña. Sí, teníamos el lujo de poder presenciar un concierto de Franz Ferdinand en Zaragoza y, obviamente, no podíamos faltar. Creo que este hecho ya condicionaba bastante a la predisposición del público asistente para pasar una gran velada de baile; pero, no fue lo único. Cuando, casi con una puntualidad asombrosa, salieron los de Glasgow y el señor Alex saludó en castellano y preguntó "Zaragoza ¿estáis bien?", el pabellón se vino abajo y la gente se entregó totalmente a semejante acontecimiento.

Pronto me metí de lleno en el concierto. No estaba en el Príncipe Felipe, sino que me había marchado a una Fábrica Industrial. Y allá, las máquinas, esas que se convierten en hombre y maniquíes, esas que golpean unas contra otras, esas que giran en un movimiento constante... comenzaron a arrollarme. La precisa maquinaria rusa de independiente engranaje escocés había comenzado a sonar, y su rítmico movimiento iban golpeando todo mi cuerpo. Pronto advertí, también, que el sonido más limpio de sus discos dejaba paso a una mayor contundencia en el directo, apoyada, a su vez, en un potente montaje visual. Mis ojos se volvieron girasoles y, sincronizados, miraban cómo giraban las ruedas de piernas y brazos perceptibles sobre el abismo.

Y así fuimos navegando, en un mismo mar de saltos y brazos, hasta que llegaron a derrumbarnos. Pieza por pieza, se iba montando una nueva batería. Los Ferdinand ya no tenían instrumentos y, alrededor de ella, se arremolinaron en un constante cambio de ritmo frenético. Era la despedida, a lo bestia, apabullante, para dejarnos totalmente exhaustos. Sí, tuvieron fallos de coordinación, sí se perdieron en su entusiasmo; pero, desde abajo, a casi todos/as nos daba igual. Estábamos atrapados y eso no nos iba a condicionar.

Regresaron, como era esperado, para realizar los bises. El ambiente seguía caldeado y los de Glasgow siguieron empuñando sus instrumentos para volver a desmontarnos. Así, hasta llegar al final, en el que un extenso y machacón ritmo electrónico servía como telón de fondo para que, uno a uno, se fuesen marchando del escenario en una noche en la que no llegó el silencio. Ovación de gala para los cuatro escoceses que volvieron al escenario para despedirse como es debido: cogidos de la mano y reverenciando. Y es que, cuando hay elegancia...

En una palabra: apabullante

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Intereconomía. Campaña contra el uso del preservativo en África



Ésta es una de esas campañas que realiza Intereconomía en contra del uso del preservativo en África. Como verán, su rigurosidad aparece en todas y cada una de sus palabras. Realmente, no sé qué me da más mal rollo: si las personas que ven esta cadena porque creen a pies juntillas todo lo que les van informando en ella, o todos/as y cada uno/a de los/as que trabajan para este medio de comunicación, puesto que son ellos/as los que hacen crecer a esta empresa, pues con su trabajo hacen que siga ganando dinero...